El pasado jueves asistí al estreno de la versión de «Antígona» de Sófocles realizada por Ernesto Caballero y dirigida por Mauricio García Lozano en el Festival de Mérida Con ella he podido rememorar la emoción que sentí la primera vez que la leí, las ideas que de ella extraje (el conflicto entre las leyes y las Leyes, el generado por la opinión pública y los valores del corazón, el conflicto entre generaciones, y, sobre todo, el valor (en el sentido virtuoso del término) de decir no, germen de la revolución [pero este es otro asunto del que no me voy a ocupar aquí]); pero también pude extraer otras nuevas como la perspectiva de género (Antígona enfrentándose a un gobierno de hombres, enfrentándose a Creonte…) y los puentes entre la vida y la muerte (ya que muchas veces en la última encuentra su sentido la primera).
El reparto fue el siguiente:
Antígona: Marta Etura
Creonte: Antonio Gil
Hemón: Elías Gonzalez
Ismene: María Botto
El Guardián y El Mensajero: Alberto Amarilla
Eurídice: Rosa Manteiga
Tiresias: Blanca Portillo
Y en el equipo se encontraban:
Espacio Escénico: Ricardo Sánchez Cuerda
Ayudante escenografía: Laura Frieyro
Vestuario: Pedro Moreno
Ayudante vestuario: Cristina Rodríguez
Coreografía: Ronald Savkovic
Iluminación: Pedro Yagüe
Ayudante de Dirección: Pablo Viar
Música: Pablo Salinas
Creación Sonora: Mariano García
Productora Delegada: Isabel Echarren
Regidora: Elena Manzanares
Entre todos ellos, y de un modo excepcional, se encuentra Blanca Portillo que nos ofrece un Tiresias inigualable, a medio camino del brujo africano y el sabio griego. Fue capaz de darle relieve a un muy difícil personaje, del que no se sabe si brotan consejos o maldiciones.
Os recomiendo encarecidamente la asistencia a la representación entre los días 11 y 14, 16 y 21 y, finalmente, 23 y 28 de agosto a las 23:00. En caso de no poder asistir, siempre es posible (re)leer la tragedia de Sófocles
Si queréis más información sobre el Festival y sobre la obra, visitad los siguientes enlaces:
Festival de Mérida 57.ª edición
