El Estructuralismo en Filosofía de la Ciencia

El estructuralismo en Filosofía de la Ciencia

Alejandro Rodríguez Peña

 

Introducción

 

En lo que sigue se pretende mostrar en qué consiste el estructuralismo y como éste integra de algún modo una síntesis de las distintas posturas de la Filosofía de la ciencia en general, y de un modo particular la concepción de Feyerabend anteriormente explicado. Esta síntesis de Feyerabend con otras tradiciones puede entenderse como una superación y una integración del mismo. Será superación en tanto que la problemática denunciada por Feyerabend que se da en la dicotomía de los términos teóricos y los términos observacionales, la cual influyó de una manera clara en la Filosofía de la Ciencia, no es tal, sino que en realidad lo opuesto a teórico es no-teórico en lugar de observacional, y por ello puede haber coincidencia entre los términos y los enunciados teóricos y los observacionales. La oposición de términos teóricos vendrá dada por la T-teoricidad tal y como se explicará más adelante. Por otro lado esta superación puede entenderse como una adopción, pues se escucho la sugerencia de Feyerabend de abandonar tal dicotomía y la introducción del relativismo en la comparación de la axiomatización de las teorías.

 

Concepción estructuralista

 

Se puede contemplar en la concepción estructuralista una síntesis de todos los modos de contemplar la ciencia y de hacer filosofía de la ciencia en el siglo XX. De este modo integra desde la tradición del empirismo lógico de la concepción heredada del Círculo de Viena, hasta el modelo historicista de Kuhn, pasando por las matizaciones irracionalistas de la ciencia, buscando coherencia y consistencia entre todas ellas (pues hasta el momento se contemplaban como incompatibles). A grandes rasgos se puede decir que de la primera toma el modelo de axiomatización, pues tratan de evitar “tomar un falso uso de la lógica como motivo para repudiar la lógica en general como instrumento” (Stegmüller (1970): 23), de la segunda el diacronismo y la influencia de la Historia de la Ciencia en ésta disciplina  y de la última el relativismo que se da entre teoría y teoría. Explicaremos esto en este apartado para esclarecer en qué consiste el estructuralismo en Filosofía de la Ciencia.

 

El estructuralismo pretende mostrar como toda teoría posee una determinada estructura que nos indica qué leyes posee, cuál es su ámbito, cuál es modelo de aplicación tiene. La determinación de los modelos de una teoría se efectúa mediante la formulación de las leyes de la teoría, esto es, las leyes sirven para definir los modelos, señalarlos y especificarlos, siendo éstos las partes del mundo que satisfacen las leyes, que las hacen verdaderas. Ahora bien,  la identificación de una teoría no solo requiere la definición de sus modelos, necesita también la identificación de los fenómenos empíricos a los que se pretende aplicar la teoría. Se trata de identificar el ámbito. La axiomatización se aplicara para establecer el modelo, el diacronismo para explicar qué cambia de una teoría a otra y el relativismo para indicar que lo que es propio de una teoría no tiene porque serlo de otra. Explicaremos tres intentos progresivo del estructuralismo, a saber, Suppes, Adams y Sneed, además de señalar cuáles fueron sus errores y como el siguiente superó de algún modo al anterior.

 

Suppes

 

Intenta desde un nuevo procedimiento de axiomatización especificar los modelos. Trata de superar la Concepción Heredada definiendo una teoría a partir de un predicado conjuntista que se corresponda  a dicha teoría, constituyendo éste en un predicado definido mediante instrumentos de la teoría de conjuntos. “El recurso formal que se utiliza para definir la clase de modelos será entonces el lenguaje semiformal de la teoría intuitiva de conjuntos, completado con todos los recursos matemáticos necesarios” (Moulines, 1997: 350). De este modo los elementos que aparecerán en este predicado conjuntista que entraña señalar el sentido preciso del modelo será: una estructura formada por conjuntos y relaciones definidas sobre ellas, uso del lenguaje semiformal de la teoría intuitiva de conjuntos. De esta manera un predicado (R) teórico conjuntista es un predicado del tipo:

 

X es un sistema R syss f(x),

 

en donde f(x) son características, condiciones y especificaciones. Ahora bien, ¿cómo caracterizar f(x)? Bajo f(x) caben distintos tipos de elementos: entidades a modo de enumeración (objetos, conceptos y propiedades); determinaciones que señalen el tipo lógico de las entidades (objetos, relaciones, funciones); propiedades matemáticas o formales de las entidades; leyes con el papel de axiomas; candidatos a modelos y modelos (es decir, posibles y efectivos).

 

El problema surge en el momento en el que intentamos discernir entre los modelos candidatos y los efectivos. No podemos desde los predicados conjuntistas de Suppes elaborar un criterio para distinguir entre los distintos tipos de modelos.

 

Adams

 

La aportación de Adams consiste en la introducción de añadidos al estructuralismo de Suppes. Una vez axiomatizada una teoría de un modo tal que no nos garantiza identificar los modelos es imposible poder limitar o señalar el uso de dicha teoría. Adams señala la necesidad de describirlo desde los conceptos de la misma teoría para dar una explicación pretendida, con los recursos de la teoría indicar la aplicación intencional. “La objeción de Adams es… que no es posible hacer explícito el sentido en que las teorías son… correctas o incorrectas” (Moulines, 1997: 354).

 

Adams pretende señalar que los elementos propios de la teoría apuntan al ámbito de aplicación de la teoría, o lo que es lo mismo, que el ámbito de explicación, el de corroboración y aplicación son el mismo. Esta idea entraña una gran dificultad, a saber: hay circularidad al extraer nociones para determinar aplicaciones desde nociones de la teoría. Una concepción así sería una imagen errónea pues presenta a las teorías como autojustificables añadiendo otro problema, pues para manejar ciertos conceptos de la teoría hay que presuponer que la teoría es verdadera.

 

Sneed

 

Tras la necesidad señalada por Adams, Sneed tratará de demostrar la no autojustificación de las teorías añadiendo matizaciones a la primera idea de Suppes. ¿Cuál es la aportación a esta reconstrucción de las teorías por parte de Sneed? Simplemente distingue dos constituyentes de las teorías: una parte formal y otra parte aplicativa concretando de esta manera la propuesta de Adams. Cada parte así cumple con una función determinada y específica, a saber, desde la formal definimos los modelos y la aplicativa va en función de la recomendación de Adams.

 

La principal novedad es la definición de un núcleo K, que será la parte formal de los elementos teóricos basado en leyes. La aplicación pretendida se designa mediante I y se constituye de elementos, ámbitos… modelos susceptibles de ser modelos actuales de la teoría. La adecuación de I a K hará de los modelos potenciales modelos actuales. En el siguiente apartado detallaremos de un modo más específico cómo concibe Sneed la estructura de las teorías científicas.

 

Solución de la distinción teórico/observacional en la T-teoricidad

 

La clave para la solución de la problemática teórico/observacional nos la da en primer lugar Hempel con su distinción, y Putnam distinguiendo teórico de no-teórico. La idea se mantiene en el estructuralismo en manos de Suppes, pero con algunos cambios para una mejor justificación replanteándose la distinción teórico observacional. “El estructuralismo rechaza la distinción “teórico/observacional” por ambigua… pues no coinciden intencionalmente ni extensionalmente” (Moulines, 1997: 371). Para ello nos presentan la noción de T-teoricidad, aportación de Sneed, que nos indica que los términos teóricos propios de una teoría, los que propone de manera genuina son distintos a los términos teóricos impropios, adoptados de otras teorías, preteóricos. Veamos cuál es la estructura de una teoría siguiendo la T-teoricidad.

 

Una teoría se compone de esta manera, en primer lugar, de nociones impropias o no T-teóricas y describen la aplicación pretendida (I) a modelos parcialmente potenciales (Mpp), en segundo lugar, de nociones propias o T-teóricas que restringen los Mpp a modelos potenciales (Mp), y por último de leyes (núcleo K) que restringen los Mp a modelos actuales (Ma). De este modo:

 

Mpp ⊆ Mp ⊆ Ma

 

Esta noción permite distinguir los conceptos propios (introducidos por la teoría en cuestión cuyo significado y uso nos da una teoría son conceptos T-teóricos) y los impropios, los modelos, las leyes… sin tener que acudir a la distinción teórico/observacional. Por otro lado se supera el problema de la autojustificación que se producía en Adams pues las aplicaciones no consisten en los conceptos propios, si no en los previos de teorías anteriores, en los Mpp que son definidos únicamente desde los conceptos no-teóricos. De éstos los que superen los requisitos de los conceptos teóricos pasarán a describir y ser Mp que al cumplir los requisitos serán Ma. La autojustificación no se da pues las aplicaciones intencionales pretendidas de una teoría han de ser indicadas y descritas como Mpp y nunca como Ma.

 

La labor del científico consistirá en encontrar, demostrar estos pasos que se inician en los Mpp hasta los Ma. Los modelos parciales pueden ser o no modelos según investigue el científico. Es la contrastación, probar su un Mpp es un Ma.

 

De este modo los términos teóricos son relativos a una teoría en cuestión: los términos, conceptos… propios o T-teóricos de esta teoría no aparecían en la teoría anterior, y serán impropios o no T-teóricos de la siguiente teoría introduciendo de esta manera el relativismo y el diacronismo en la concepción de la metodología científica.

 

La pretensión del científico y de su teoría es que el conjunto Modelo parcialmente potencial coincida con el de Modelo actual. Esta identificación viene de la contrastación de la teoría a la aplicación pretendida. Quedan superadas las dificultades (principalmente la de la autojustificación) que surgieron desde el planteamiento de Adams con éste, el planteamiento de Sneed. 

 

La posible superación y adaptación del modelo anárquico de Feyerabend en el estructuralismo.

 

El estructuralismo supone en un primer momento una superación respecto a Feyerabend, pues el fundamento de la crítica al método científico (y a la ciencia misma) es la distinción teórico/observacional. Esto es, toda la propuesta de Feyerabend parte de la distinción teórico observacional para concluir en la definición de una anarquía metodológica. Esta distinción, que Feyerabend rechaza alegando la teoricidad de los términos observacionales, le lleva a adoptar la postura que toma frente a la ciencia.

 

  1. Ahora bien, tal y como hemos señalado esto no debe ser así. “Intuitivamente podría hablarse de la tesis de la carga teórica de todos los enunciados observacionales o también de la tesis de la inexistencia de un lenguaje observacional neutral, independiente de cada teoría. Diferentes autores han presentado esta tesis en formas distintas… Según Kuhn por ejemplo, el modo como los científicos observan el mundo y refieren sus observaciones depende de cuál sea la teoría o paradigma que suponen válido… Afirma Feyerabend: interpretamos nuestras experiencias a la luz de las teorías que poseemos; no existe una experiencia neutral” (Stegmüller, 1970: 48/49). Pero solo intuitivamente. Si acudimos a la noción de T-teoricidad del estructuralismo no solo no es necesaria la distinción, sino que además a la pregunta “¿Hay que abandonar la noción de lenguaje observacional?”, o lo que es lo mismo, “¿Es necesario mantener la concepción empirista de la base… para dar cuenta de la naturaleza de los conceptos teóricos?… puede contestarse con un no claro” (Stegmüller, 1970: 82).   

           

Al verse solucionada la polémica, y por tanto, dañada la premisa fundamental de la que parte Feyerabend, ¿se puede mantener este tipo de postura? Tras la denuncia de algo que ya no es relevante, ¿es posible defender el anarquismo metódico? ¿O más bien esta superación es un ataque frontal a la posición de Feyerabend?

 

La solución del estructuralismo no debe entenderse como un ataque sino más bien como una integración o adecuación. En lo anteriormente dicho se puede entender que la denuncia de Feyerabend de la no validez de la dicotomía entre términos teóricos/observacionales y que el estructuralismo toma esa denuncia y trata de solucionar el problema señalado ofreciendo otra dicotomía. También se ve claro en la postura relativista del estructuralismo y la (ir)racionalidad y la (in)conmensurabilidad de la ciencia. Digo relativismo pues entre teorías la teoricidad de los términos se hace relativa a una teoría en cuestión: lo que es no T-teórico para esta teoría puede ser T-teórico para su antecesora.

 

            Feyerabend ante la cuestión acerca de si la ciencia es racional o no, responde: sí y no. No lo es, pues no concibe un conjunto único de reglas que nos guíe a través de los ‘saltos’ de una teoría a otra, esto es, es irracional en tanto no deducible. Sí es racional ya que cada periodo particular es racional pues se guía por unas mismas reglas (o lo que es lo mismo, todo aquello que se extrae de la teoría es derivable de ella).

 

 

            Por ello, según Feyerabend, en tanto que irracional las teorías son inconmensurables. La existencia de la incomensurabilidad fue defendida tanto por Feyerabend como por Kuhn. Esta cuestión la adopta el estructuralismo, la hace propia, pero señalando que “el modo de pensar en relaciones de deducibilidad entre enunciados es un método totalmente inadecuado para comparar entre sí la teoría suplantadora y la suplantada” (Stegmüller, 1970: 11). Esto es, que la T-teoricidad constituye, aquí también, será el criterio y el método para explicar esos ‘saltos’ entre teorías.

 

            Por último y para finalizar hay que señalar que “parece que Feyerabend, con su polémica contra el método, no sólo ha querido iniciar una contrarreforma en contra de los reformadores que se están esforzando por volver a poner orden en el corrupto mundo científico estableciendo postulados metodológicos. Parece que también pretende atacar cualquier reconstrucción racional del tipo de las intentadas por ejemplo por Carnap… O formulado de otra manera: sus polémicas contra el método derivan, seguramente a propósito, en polémicas contra la reconstrucción racional…, contra el intento de llegar a una comprensión de la ciencia en el marco de la segunda racionalización” (Stegmüller, 1970: 370). Estas palabras de Stegmüller señalan la diferencia esencial entre Feyerabend y el estructuralismo, a saber: el intento de una reconstrucción racional de la ciencia.

 

Bibliografía:

 

-         Stegmüller, Wolfgang (1970); Probleme und Resultate der Wissenschaftstheorie und Analytischen Philosophie trad. C. Ulises Moulines “Estructura y dinámica de teorías”: Ariel, Barcelona 1983.

-         Moulines, C. U. y Díez J. A. (1997); Fundamentos de Filosofía de la Ciencia: Ariel, Barcelona 2008

2 pensamientos en “El Estructuralismo en Filosofía de la Ciencia

  1. me gustaria saber mas acerca del estrucuralismo
    y como es que esta produce el conocimiento sientifico
    mas bien seria
    el conocimiento cientifico segun el estructuralismo tal vez pudieran a yudarme?

  2. No soy especialista en filosofía de la ciencia, pero sí que puedo recomendarte los dos libros que cito. Son bastante asequibles a la hora de leerlos. De todos modos buscaré algún libro más que te pueda ser útil.

    Saludos!

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s