Porque nos sobran los motivos. Huelga 14-N


Creo que pocas veces he leído una novela de tan rabiosa actualidad. Se trata de La jungla, de Upton Sinclair, escrita por entregas en 1905. Os dejo un pequeño fragmento. En él Jurgis, un inmigrante europeo, visita la fábrica en la que trabajará poco después.

No se podía contemplar largo tiempo esta escena sin sentirse inclinado a filosofar, sin empezar a encontrar símbolos y semejanzas, sin oír el alarido universal de toda especie porcina. ¿Era posible creer que en ninguna parte de la tierra, o más allá de ella, no haya un paraíso donde los puercos vean recompensados sus sufrimientos? Cada uno de estos pobres animales era una criatura completa. Los había blancos, negros, pardos y manchados; unos eran viejos, otros jóvenes; algunos se ofrecían a la vista grandes y colgados, otros monstruosos. Y todos y cada uno tenían una individualidad, una voluntad y esperanzas y deseos; cada uno de ellos estaba en la plenitud de la confianza en sí mismo, de su importancia y de su dignidad. Confiados y tranquilos seguían su camino e iban cumpliendo su misión, en tanto que una sombra negra los amenazaba y un destino horrible les aguardaba al paso. De repente, aquella sombra se lanzaba sobre ellos y los amarraba por una pata. Inexorable, implacable, sorda a sus alaridos y protestas, ejercía sobre ellos su cruel voluntad, como si los deseos, los sentimientos de aquellos seres, no existiesen en absoluto: los degollaba y contemplaba inalterable cómo se escapaba de ellos la vida a bocanadas. Ahora bien ¿habría alguien que no creyese en la existencia de algún dios de los cerdos para quien la personalidad de estos animales sea preciosa y para quien sus gritos de agonía tengan alguna significación; un dios que tomara a este ser sensible en sus brazos, le consolara y le recompensara por su misión bien cumplida y le mostrara el significado de su sacrificio? Había un significado en todo aquello: ¡si el pobre cerdo se hubiera dado cuenta de esto! De ser así, no hubiera muerto entre gritos, sino feliz. ¡Si se hubiera percatado de que iba a figurar en la cuenta corriente de un gran capitoste de la industria, que iba a colaborar en la fundación de una universidad, financiar varias bibliotecas, en cuanto el capitoste pasara a la otra vida! Lo peor de la comercialización del mundo es esa crueldad que permite que sus víctimas caminen entre tinieblas: el hecho de que mujeres delicadas y sus pequeños, entre quejas, se dejen el lomo en las fábricas, en las minas, en tiendas sin horario de cierre, se mueran de hambre y contraigan enfermedades terribles sin darse cuenta y sin que les consuele la idea de que están contribuyendo al bienestar de la sociedad y al poder de un gran y eminente filántropo. A caso nuestro Jurgis en su humilde espíritu tuvo algún vago vislumbre de todo esto cuando, al volverse para marchar de allí con el resto de sus amigos exclamó:

Diewes! ¡Cuánto me alegro de no ser un cerdo!

Los cadáveres de estos eran extraídos del tanque de agua hirviendo por medio de una máquina, y de allí descendían a otro piso pasando por un complicado mecanismo provisto de numerosos rascadores que, adaptándose al tamaño y forma del animal lo despachaban a otro departamento con la piel completamente limpia de cerdas.

Porque la lucha del trabajador no puede ser individual.

Porque la justicia ha de ser justa.

Por una sanidad y educación universales.

Por una sociedad mejor.

El blog de Akal y Siglo XXI


No cierres los ojos es el título que han escogido las editoriales Akal y Siglo XXI para el blog con el que buscan una comunicación más fluída entre sus lectores y en el que también participan los editores del grupo. Echad un ojo a ver qué os parece.

http://www.nocierreslosojos.com/

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La deformación de la forma


“Contar deforma, contar los hechos deforma los hechos y los tergiversa y casi los niega, todo lo que se cuenta pasa a ser irreal y aproximativo aunque sea verídico, la verdad no depende de que las cosas fueran o sucedieran, sino de que permanezcan ocultas y no se cuenten, en cuanto se relatan o se manifiestan o muestra, aunque sea en lo que más real parece, en la televisión o el periódico, en lo que se llama la realidad o la vida, o la vida real incluso, pasa a formar parte de la analogía y el símbolo, y ya no son hechos, sino que se convierten en reconocimiento. La verdad nunca resplandece, como dice la fórmila, porque la única verdad es la que no se conoce ni se transmite, la que no se traduce a palabras ni a imágenes, la encubierta y no averiguada, y quizá por eso se cuenta tanto o se cuenta todo, para que nunca haya ocurrido nada, una vez que se cuenta”.

Javier Marías, “Corazón tan blanco”

La cuestión de la democracia y el cristianismo


Hoy os invito a leer el siguiente post y aprovecho la ocasión para presentaros a Alberto Rodríguez Seguín, autor del Blog que sin duda merece la pena leer. En esta ocasión se trata de una reflexión acerca del debate de si en espacios públicos, como es un aula, debe de haber imágenes religiosas como el crucifijo.

http://rodriguezseguin.wordpress.com/2010/01/08/el-crucifijo-2/

En él Alberto trata de distinguir los principios democráticos de su origen cristiano. Pero, ¿de verdad podríamos hacerlo? Se trata de algo más que deseable aunque creo que imposible en nuestro presente. Esta declaración no es en ningún momento pre-juiciosa, sino que creo firmemente que en lo público no tiene que haber ningún tipo de creencia privada (sea de la índole que sea). Ni más ni menos.

Según el cristianismo todos somos iguales en tanto criaturas de Dios, hechos a su imagen y semejanza. Esta creencia se seculariza y da como origen a los principios democráticos que rigen nuestra sociedad.

En España va a ser muy complicado distinguir dichos principios porque sino queda injustificada la uniformidad que promulga la democracia. Unos acudirán al concepto dignidad y dirán -¡Somo iguales en tanto portadores de una misma dignidad!-, o, -¡Todo hombre tiene que tener las mismas posibilidades para desarrollarse!, o bien, -¡Todos somos iguales en tanto que libres!-… Pero ante la destructora pregunta -¿por qué?- a todos les temblará el labio y no podrán más que acudir a Dios. Queda mucho trabajo para aquellos que se consideren democráticos. Trabajad duro muchachos.

¿Educación o domesticación?


Hace un par de días que me terminé un texto de Sloterdijk, “Normas para el parque humano”, que me ha hecho reflexionar sobre la cuestión de la educación. Os copio un artículo que creo que explica muy bien el contenido del debate.

Sloterdijk, Habermas y Heidegger; Humanismo, Posthumanismo y debate en torno al Parque Humano.

1 Dr. Adolfo Vásquez Rocca 2 Universidad Andrés Bello – Universidad Complutense de Madrid 1.- Introducción a ‘Normas para el Parque Humano’. 1.1.- En Normas para el Parque Humano3 Sloterdijk reclama una revisión genéticotécnica de la humanidad. En su planteamiento constata que “las fantasías de selección biopolítica han tomado el relevo de las utopías de justicia”, de allí que Sloterdijk al destacar los medios y posibilidades que ofrece la biotecnología, sugiera formular un ‘código antropotécnico’, dejando abierta la posibilidad a una ‘antropotecnología’ en la que pueda cambiarse el ‘fatalismo del nacimiento’ por un ‘nacimiento opcional’ y una ‘selección prenatal’. Reviviendo con ello los fantasmas de los totalitarismos del siglo XX, con sus sueños eugenésicos y ambiciones de poder y control en la selección de 1.- Este Artículo forma parte del Proyecto de Investigación N° DI-10-09/JM – UNAB, “Ontología de las distancias en Sloterdijk, hacia una teoría antropotécnica de las comunicaciones”. Dirección de Investigación, Universidad Andrés Bello – Fondo Jorge Millas 2009, Facultad de Humanidades y Educación UNAB. Investigador Responsable: Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca. 2.- Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV. Profesor de Postgrado de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la UNAB. – En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la ‘Fundación Hombre y Mundo’ y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México. – Miembro del Consejo Editorial Internacional de la ‘Fundación Ética Mundial’ de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil. Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Profesor Asociado al Grupo Theoria –Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado– UCM. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. Artista conceptual. Ha publicado recientemente el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008. 3.- Con ocasión de un seminario a los pocos años de la muerte de Levinas, Peter Sloterdijk, profesor de la Universidad de Karlsruhe (en la Hochschule für Gestaltung de Karlsruhe), expuso un documento que llamó “Normas para el Parque Humano, una respuesta a la Carta sobre el Humanismo”1, suscitando uno de los debates filosóficos más importantes de la actualidad. La referida conferencia tuvo lugar el 17 de julio de 1999 en el castillo de Elmau, en Baviera, con motivo del Simposio Internacional “Jenseits des Seins / Exodus from Being / Philosophie nach Heidegger”, en el marco de un ciclo de encuentros sobre “La filosofía en el final del siglo“. La versión inicial de la exposición de Sloterdijk había sido presentada el 15 de junio de 1997, en Basilea, en un encuentro sobre la actualidad del humanismo. El texto fue publicado en su forma definitiva por Die Zeit el 10 de septiembre de 1999. Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». 2 Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org seres humanos. Esta nueva ingeniería social aparentemente busca cimentarse en una antropología de cuño neo-darwinista, compatible con cualquier racismo revivido, encontrando sus primeros antecedentes en Platón donde los discursos educativos sobre la comunidad humana parecen apuntar a un parque zoológico. Sloterdijk a partir de la consideración de textos como el de Platón4 retoma las discusiones propuestas por Heidegger en su “Carta sobre el humanismo” para ir un paso más allá y demostrar que la era del humanismo está terminada y la ingeniería genética ha de desplegar un efectivo –aunque discutible – plan de “domesticación y cría de los seres humanos”. Sloterdijk se inscribe en la tradición de Heidegger y sobre todo de Nietzsche, pensadores que en Alemania aún cargan con el lastre de su supuesta cercanía con el nazismo; ello, sumado al uso de expresiones como “domesticación y cría” que son palabras de Platón retomadas en un nuevo contexto, es suficiente razón para que fuera acusado de filonazi por la oficialidad intelectual alemana, encabezada por Jürgen Habermas. Para el parque zoológico platónico y su organización, de lo que se trata es de determinar si entre la población y quienes la dirigen hay una diferencia específica; vale decir, una diferencia de tipos de seres humanos determinada por una voluntad superior: el rebaño y su pastor. Para Platón “…en el voto de unos conciudadanos que ofrecen o retiran a voluntad su confianza al político; tampoco reside en privilegios heredados ni usurpados. El gobernante platónico sólo encuentra la razón de ser de su gobierno en un saber propio de reyes en materia de crianza…”5 La labor del político queda así 4.- Sloterdijk se pregunta, en relación a El político de Platón, si la diferencia entre los directores del zoológico y la población del zoo es sólo gradual o de especie. En el primer caso se daría la posibilidad de que los habitantes eligieran a sus directores, pero si la diferencia fuera específica se plantea una alternativa aterradora: “Si, por el contrario, entre los directores del zoo y los habitantes del zoo reina una diferencia específica, entonces serían tan profundamente distintos entre sí que no resultaría aconsejable una dirección elegida, sino sólo una dirección con conocimiento de causa”.En ese caso, únicamente los falsos directores del zoo, los pseudo-hombres de Estado y los sofistas de la política harían campaña a su favor utilizando el argumento de que ellos sí están hechos de la misma materia que el rebaño; mientras que el verdadero criador apostaría por la diferencia y daría discretamente a entender que él, que actúa con conocimiento de causa, está más cerca de los dioses que los confundidos seres vivos a su cargo.” 5.- SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano, Ediciones Siruela, Madrid, 2000, p. 80 Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org 3 establecida como la del pastor de un rebaño inculto y se trata, en resumen, de una dictadura de expertos en agrupar y aparear seres humanos con el fin de conservar el orden y la pureza de la elite gobernante. En su búsqueda de las reglas para el mejor Estado, Platón no se detiene ante nuevos modelos de procreación eugenésicos, abiertamente estatistas. Ahora bien, el escándalo suscitado por la Conferencia de Sloterdijk obedece al hecho que éste presenta la educación y la cultura como técnicas de domesticación del hombre, una especie de zoológico temático para animales civilizados, donde el hombre es domesticado a la vez que trata de hacer lo mismo con los recién llegados. Estas convicciones –sumadas a la provocadora elección por parte de Sloterdijk de términos ganaderos como “doma” y “cría” del “animal humano”– le valieron que Habermas, su principal crítico a la vez que la autoerigida conciencia de la Alemania antinazi, lo acusara de utilizar “la jerga nacionalsocialista”. La prensa, por su parte, lo calificó de eugenista. Ante lo cual Sloterdijk se defiendió aduciendo que: “El eugenismo forma parte del pensamiento moderno. Es la base misma del progresismo. El eugenismo es una idea de la izquierda clásica, retomada por los nacionalistas después de la Primera Guerra Mundial. Es el progresismo aplicado al terreno de la genética. Cada individuo razonable es eugenista en el momento en que se casa. Cada mujer es eugenista si prefiere casarse con un hombre que posee cualidades favorables en su apariencia física. Es el eugenismo de todos los días […] Nunca existió un eugenismo fascista. Lo que hubo fue un exterminio racista. Esa voluntad de matar nunca tuvo la más mínima relación con el concepto de eugenismo concebido como un medio de reflexionar sobre las mejores condiciones en que será creada la próxima generación. Los nazis se aprovecharon de algunos pretextos seudocientíficos para eliminar enfermos. Eso no tiene nada que ver con el eugenismo. Es un abuso total de lenguaje llamarlo así.”6 Sloterdijk al emplear expresiones referidas a un “parque zoológico humano” naturalmente tenía que causar conmoción. Sin embargo, a su entender estos términos fueron también metáforas fecundas e hipótesis iluminadoras, que le permitieron describir la realidad antropológica -que existe, con o sin esa metáfora. 6.- SLOTERDIJK, Peter. en Entrevista de Luisa Corradini publicada en La Nación de Buenos Aires con el título: “Peter Sloterdijk: El fascismo de izquierda nunca hizo su duelo”. Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». 4 Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org Sin embargo hay aquí una diferencia radical, una distancia infranqueable. El hombre es un animal de lujo y ya no es capaz de seguir siendo un verdadero animal. Para Sloterdijk la humanidad se ha vuelto incapaz de quedar recluido en el mero territorio de la animalidad. Somos seres condenados a la fuga hacia adelante, y en esa carrera nos volvemos extáticos. Ese éxtasis corresponde a lo que Heidegger llamaba “la apertura al mundo”. A Sloterdijk le interesa particularmente el ser humano como fenómeno de prodigalidad extrema, de excedente casi milagroso, de producción y autoproducción que excede todo límite imaginable. Esa criatura sorprendente lleva una carga hereditaria de enfermedades genéticas. La única pregunta eugenista que las generaciones futuras podrían plantearse sería si suprimir, gracias a la ingeniería genética, algunos de estas acechanzas. En 50 o 100 años –sostiene Sloterdijk– la humanidad estará de acuerdo con esas técnicas. Pero esto no guarda ninguna relación con un eugenismo del exterminio. Así pues, es necesario habituarse a pensar al hombre como un ser de lujo, aun cuando los dogmáticos no dejen de decirnos que el hombre es hombre sólo en función de sus carencias. Entendiendo la necesidad de abrir el debate en torno a los límites de los actos y capacidades del hombre -debate que excede la capacidad crítica del humanismo tradicional- Sloterdijk profundiza su reflexión en torno a a la biotecnología, en apertura a la cultura de la imagen; a los nuevos desplazamientos y configuraciones de multitudes, públicos y audiencias; a los paradigmas de los nuevos rostros del fascismo; a las nuevas técnicas de domesticación del animal-hombre. De este modo propone nuevos caminos a la reflexión, a la mediación de la técnica, a la formulación de un código antropotécnico, a las formulaciones problemáticas, a la disidencia con la tradición filosófica que reducía las posibilidades de mejora y domesticación del ser humano a la expresión leída y escrita. La lectura correcta domestica y el hombre es un animal bajo influjo, eso constituía el credo fundamental del humanismo. 1.2.- La crisis del humanismo como utopía y escuela de domesticación. Fue Nietzsche quien advirtió que los procesos domesticadores –antropotécnicas– constituían técnicas practicadas por hombres para criar a hombres. En una sociedad Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org 5 postepistolar donde los sistemas morales/religiosos ha perdido su influencia, los parámetros externos que garantizaban orientaciones mínimas se han volatilizados. De este modo el hombre ha quedado en el desamparo presagiado por el Existencialismo de Sartre, el hombre esta condenado a ser libre7, a ejercer con angustia esta faena poética de inventarse cada día en un largo itinerario siempre abierto y revocable, debiendo así asumir los costos de esta libertad -ejercida- desde el frágil suelo de la contingencia, esto es, sin el amparo de ninguna verdad absoluta o trascendente que se imponga como necesaria y que, como tal, lo ampare y justifique. La libertad humana habrá de ejercerse desde lo incierto y el riesgo de un proyecto autosostenido, donde el hombre se inventa y se narra a sí mismo. Así el hombre al elegir estará a su vez eligiéndose; sus actos instalan su ser y no a la inversa. El hombre no tiene naturaleza, tiene historia8. El final del humanismo como utopía nos deja ante un nuevo desafío. Consecuentemente, se pregunta Sloterdijk: “[…] ¿qué amansará al ser humano, si fracasa el humanismo como escuela de domesticación del hombre? ¿Qué amansará al ser humano, si hasta ahora sus esfuerzos para autodomesticarse a lo único que en realidad y sobre todo le han llevado es a la conquista del poder sobre todo lo existente? ¿Qué amansará al ser humano, si, después de todos los experimentos que se han hecho con la educación del género humano, sigue siendo incierto a quién o a qué educa o para qué el educador? ¿O es que la pregunta por el cuidado y el modelado del hombre ya no se puede plantear de manera competente en el marco de unas simples teorías de la domesticación y de la educación?9” La sospecha fundamental es que tras los diferentes programas ‘académicos’ de domesticación, se ocultaría una historia sombría: no tanto la marxista ‘lucha de clases’ como la lucha entre criadores, entre las ideologías que propugnan diferentes procedimientos de crianza. Una lucha que habría empezado en Platón y llevado a una decisión definitiva en Nietzsche”10. El hombre solo ante sí mismo, desnudo como en el principio, sigue teniendo como cuestión original qué hacer de su vida, las nuevas tecnologías -en un intento de programación de esta vida sin instrucciones de uso, actúan sobre el cuerpo humano operando una progresiva tecnificación de la vida, de la sexualidad, del deseo, de la sociabilidad, de los estados alterados del ánimo, de los periodos de sueño y vigilia. 7.- SARTRE, Jean Paul, El existencialismo es un humanismo Editorial: Edhasa, Madrid, 1982. 8.- ORTEGA Y GASSET, José, Historia como sistema. Revista de Occidente, 1962, pp. 60-61 9.- SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano, Ediciones Siruela, Madrid, 2000 10.- DUQUE, Félix, En torno al humanismo. Heidegger, Gadamer, Sloterdijk, 2002, p. 129. Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». 6 Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org Nacidos de gametos seleccionados, todos provistos de genes sin defectos, habiendo beneficiado las hormonas hiperactivas y de una ligera corrección del cerebro, todos los hombres serán bellos, sanos, inteligentes. Vivirán doscientos años o más. Ya no habrá fracasos, angustias, dramas. La vida será más segura, más fácil, más larga pero […] ¿valdrá la pena vivirla? 1.3- Respuesta a la Carta sobre el Humanismo. El Humanismo como palabra y proyecto tiene siempre un opuesto, la Barbarie. Es fácil de entender que precisamente aquellas épocas que han hecho sus principales experiencias a partir de un potencial de barbarie liberado excesivamente en las relaciones interhumanas, sean asimismo aquellas en las que el llamado al Humanismo suele sonar más alto y perentorio. Quien hoy se pregunta por el futuro del humanitarismo y de los medios de humanización, quiere saber en el fondo si quedan esperanzas de dominar las tendencias actuales que apuntan a la caída en el salvajismo [Verwilderung] del hombre. Ahora bien, como lo indica su título, Reglas para el Parque Humano aborda el problema del Humanismo bajo la forma de una respuesta al conocido texto de Heidegger de 194611 La tesis fundamental es que el supuesto componente bestial de la naturaleza humana quiso ser neutralizado por el humanismo clásico mediante la domesticación a través de la lectura, entendida ésta más que como una campaña de alfabetización, como un masivo envío postal -bajo la forma de extensas cartas dirigidas a los amigos- cartas destinadas a instaurar lo que Sloterdijk define como una sociedad pacificada de lecto-amigos. “Así pues, el fantasma comunitario que está en la base de todos humanismos podría remontarse al modelo de una sociedad literaria cuyos 11.- Según, Rüdiger Safranski, cuando en la Carta sobre el humanismo, escrita en 1946, Heidegger reflexiona sobre el pensamiento, su situación personal es la de un proscrito. En la casa de Friburgo se sentía oprimido, tanto por el alejamiento de la universidad, como por el estar pendiente del regreso de los dos hijos, que todavía se hallaban cautivos en Rusia. Sin embargo, a pesar de las circunstancias oprimentes, el filosofar de Heidegger mantiene la actitud fundamental serena de los últimos años de la guerra. Se reviste de la función del “sabio de la montaña”, que describe el abuso de la modernidad en grandes perspectivas y panoramas, pensando juntamente en los crímenes del nacionalsocialismo, pero sin reflexionar explícitamente sobre ellos. refugiándose en las ideas “absolutas” de pueblo, caudillo, raza, misión histórica. [En la excelente biografía -Un maestro de Alemania: Martin Heidegger y su tiempo- Tusquets Editores, 2003] Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org 7 miembros descubren por medio de lecturas canónicas su común devoción hacia los remitentes que les inspiran”12 De tal modo que las naciones lejanas serían ellas mismas productos literarios y postales: ficciones de un destino de amistad con compatriotas remotos y una afinidad empática entre lectores de los mismos autores de propiedad común13. De ahí en adelante, los pueblos se organizan como ligas alfabetizadas de amistad compulsiva, conjuradas en torno a un canon de lectura asociado en cada caso con un espacio nacional. Esto fue así, hasta el advenimiento de las ideologías, con los Estadosnacionales en los siglos XIX y XX, el humanismo se vuelve pragmático y programático, el modelo de sociedad literaria amplía su alcance, convirtiéndose en norma de la sociedad política y -en la práctica- germen de ambiciones imperialistas. Además de los autores europeos antiguos se movilizan ahora también -para estos fines- clásicos modernos y nacionales, cuyas cartas al público son ensalzadas y convertidas en motivos eficientes de la creación nacional por parte del mercado de libros, las casas de altos estudios y los ideólogos de los nuevos totalitarismos. II.- Antecedentes del debate en torno al “Parque humano” y los escándalos mediáticos subyacentes. 2.1 Hay una abundante literatura sobre la polémica velada que Habermas ha 12.- SLOTERDIJK, Peter, Reglas para el Parque Humano, Ediciones Siruela, Madrid, 2000 13.- Con el Renacimiento y la Modernidad, el libro se convirtió en una especie de “carta” dirigida a todos y cualquiera (“el curioso lector”), pero escrita en un determinado idioma, lo cual coincidió con el establecimiento de los Estados nacionales, dando a estos un impulso formidable a partir de la Revolución francesa y la difusión de periódicos y revistas, así como de la enseñanza obligatoria, imponiendo textos de contenido controlado y supervisado, de modo que inculcaran en los estudiantes el “espíritu de la patria”. Ahora bien, tras la revolución “mediática” concomitante con las dos guerras mundiales y triunfante justamente tras el fracaso de la última gran revolución: la soviética, el humanismo -el humanismo tipográfico, diríamos- ha entrado en una crisis irremediable. Ya no es válido para el adoctrinamiento ni para la cohesión social. Hasta aquí llega Sloterdijk, dejando a un lado, como oyeron ustedes, una volátil alusión a la necesidad de un Codex de técnicas antropógenas: por cierto, lo único que justificaría el llamativo título, ya que en ninguna otra parte se nos habla de las normas, el estatuto o las reglas del zoo humano. Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». 8 Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org mantenido con Sloterdijk desde la publicación de Reglen für den Menschenparkse14, que se editó en español un año después con el título Normas para el parque humano15; el así denominado affaire Sloterdijk tiene – sin embargo– raíces bastante más profundas y alcances que exceden el incidente aquel16. Es así necesario interrogar por el origen y alcance de la polémica desde un contexto más amplio, desde una perspectiva de mayor alcance, que tenga en cuenta el aspecto mediático de las acusaciones así como las discrepancias de fondo –manifiestas no sólo en la serie de imputaciones de Habermas a Sloterdijk, sino también en las críticas que Sloterdijk realiza a la teoría de la acción comunicativa17 de Habermas. Un modelo paradójico, que preconiza el diálogo mientras posee un indisimulable carácter monológico18. Como lo señala el propio Sloterdijk19, el origen de las acusaciones de Habermas se encuentra en los espejismos –en los fantasmas revividos del nacionalsocialismo– que 14.- En un coloquio sobre la filosofía después de Heidegger celebrado en el castillo de Elmau en julio de 1999, Peter Sloterdijk presentó un texto titulado Normas para el parque humano que generó (y aún sigue generando) un controvertido y acalorado debate público en torno al humanismo como modelo de civilización. 15.- SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo, Siruela, Madrid, 2000. 16.- Es claro que la polémica alcanzo ribetes mediáticos, pero ¿por qué se producen estos escándalos mediáticos? En primer termino porque el poder real está en los medios, quienes vehiculizan las excitaciones. Las sociedades modernas se organizan como bolsas temáticas. La opinión publica no es como dice la teoría (crítica) un medio de Ilustración sino mas bien un foro organizado para desarrollar negocios temáticos. 17.- En efecto, Sloterdijk se había atrevido a a poner en tela de juicio el sistema consensual de la desacreditada Escuela de Frankfurt. 18.- Para Sloterdijk el proyecto habermasianismo no era otra cosa que el de una religión civil destinada a la sociedad alemana de la postguerra asentada sobre la bases de un idealismo intersubjetivo. Habermas le venia bien a la sociedad alemana en los años 60 porque se necesitaba un paz religiosa en el ámbito de las ciencia sociales, y fue – precisamente– en lo que respecta al discurso éticoreligioso donde Habermas dulcifico la teoría critica tradicional apostando a la integración occidental de la razón religiosa. Nadie expuso las inconsistencias de Habermas con la fuerza y el desparpajo con que lo hizo Sloterdjik insistiendo en que Habermas no cree en sus teorías salvo cuando le conviene. De este modo Sloterdijk nos previene que no debemos hacer caso sólo de lo que Habermas dice sino fijarse – principalmente– en lo que hace, es decir, en cómo procede en su quehacer filosófico. Porque muy bien puede suceder que niegue o rechace algo que al mismo tiempo esté practicando. En el caso de la metafísica ocurre algo así: Habermas dice no querer contaminarse de metafísica, pero su filosofía no está exenta de la misma. Algo parecido sucede en su tratamiento de la religión. No es, de entrada, el centro de su atención, pero se convierte en algo ineludible para sus propósitos. Por eso es preciso descubrir el uso que realmente hace de lo religioso en la construcción de su propia teoría, porque sólo así descubriremos su auténtico valor para entender adecuadamente la racionalidad comunicativa y la configuración de la sociedad moderna que Habermas nos propone. 19.- SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004, p. 52 Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org 9 siguen ocupando bastas zonas del inconsciente colectivo alemán, de modo tal que “campos semánticos enteros se encuentran bloqueados para un uso inteligente”20. Así se puede comprender –prosigue Sloterdijk– que algunos hombres sintieran aversión al concepto de crianza [Züchtung] cuando se aplica a la esfera humana. Pero resulta evidente que conceptos de este tenor, sobre todo la tríada educar, domesticar, criar, forman parte de una tradición filosófica o didáctica que se se desarrolla desde Platón a Nietzsche. De modo que cuando Sloterdijk, a propósito una reflexión en torno a la situación general de la biotecnología21, retoma aquella tendencia heterodoxa, sepultada en su mayor parte hasta la fecha por un humanismo de orientación literaria, se pregunta: “¿Qué podría haber de falso en esta unión de lo clásico y lo actual?”22 Sin embargo se prefiere aplicarle la etiqueta de provocador. Sloterdijk –frente a ello– acepta que sus opiniones, en virtud de las condiciones psicológico-políticas de Alemania, puedan resultar cuestionables y por sí mismas generadoras de críticas, y que –además– su poco habitual suma de intereses, métodos y temas pueda parecer desafiante para mentalidades más conservadoras. Comprende, sin embargo, que “hoy en día un filósofo sólo logra influencia si se presenta como superficie de proyección de errores afectivamente cargados”23. Podría decirse que se trata de una variante pública del psicoanálisis, a través de la cual sus clientes pueden hacer asociaciones “libres” en forma de recensiones. Estas recensiones son las lecturas sesgadas por prejuicios ideológicos, éticos o religiosos con las que ha tenido que habérselas de modo casi habitual Sloterdijk. De este modo se asume que, tal como se ha desarrollado el debate en Alemania, expresiones como “selección” han sido puestas en cuarentena entre los hablantes de lengua alemana en razón de que existe una parálisis programada por los miedos atávicos antes señalados. Estos miedos parecen despertarse a raíz de la provocadora elección por parte de Sloterdijk de términos ganaderos como “doma” y “cría” del “animal humano”, tomados de Nietzsche, para referirse a la educación y la cultura como técnicas de domesticación del hombre, así como de la alusión a una 20.- SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004, p. 53 21.- SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo, Siruela, Madrid, 2000. 22.- Ibid. 23.- SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004, p. 53 Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». 10 Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org especie de zoológico temático para animales, referencia explicita a El Político24, la obra de Platón. Estas alusiones le valieron que Habermas, su principal crítico a la vez que la autoerigida conciencia de la Alemania antinazi, lo acusara de utilizar “la jerga nacionalsocialista”25. 2. 2. Más allá de estas polémicas debe examinarse la verdadera intención de Sloterdijk al interrogar por los fundamentos de la domesticación y la educación humana. En primer lugar no debe perderse de vista que se trataba de una respuesta a la Carta sobre el “humanismo” redactada por Martin Heidegger en 1946 (después de la guerra). Allí Sloterdijk, a partir de la idea de hombre desarrollada en diálogo con Heidegger, profundiza las complejas relaciones del ser humano con la técnica. Esta respuesta se publica con el nombre de “Reglas para el parque humano” (Regeln für den Menschenpark: Ein Antwortscreiben zu Heideggers Brief über den Humanismus, 1999) después que partes de su contenido envolvieron al autor en una famosa polémica alrededor de las posibilidades de la técnica moderna de intervenir en el desarrollo futuro de la especie humana. En ‘Reglas…’ Sloterdijk argumenta paso a paso la inminente clausura de los protocolos teóricos del humanismo y sus condiciones de reproducción. El escándalo contemporáneo demuestra que ese proyecto, inaugurado por Platón, resultó un fracaso26. Sloterdijk advierte de los peligros del humanismo, ese antiguo fantasma que volvió a Europa cuando el ocaso del estructuralismo y que disfraza su ferocidad con el ropaje del ‘políticamente correcto’ discurso de la ‘acción comunicativa’, o de la intersubjetividad. 24.- PLATÓN, El Político, Ed. Gredos, Madrid, 1987 25.- VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Normas y disturbios en el parque humano o la crisis del humanismo como utopía y escuela de domesticación”, En UNIVERSITAS © Revista de Filosofía, Derecho y Política, Nº 8, 2008, pp. 105-119. Universidad Carlos III de Madrid. 26.- “Sloterdijk empieza por el final: si la industria genética, el modo de producción más rentable y subsidiado del mundo actual, ya está en manos privadas (o en manos de Estados privatizados), el resultado no será distinto sino peor (porque habrá más pobres, más analfabetos y menos voluntad de poder). Será imprescindible reconocer los límites político-filosóficos del enciclopedismo, esa incubadora social, cultural y discriminatoria conocida como institución educativa, especializada precisamente en la institución de las castas. En CHACÓN, Pablo E. , “Breviario Ambiental, Ecológico y Cultura”, BUAP, México, Nº 49. El pensador en escena. Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org 11 Como el propio Sloterdijk puntualiza27, los que han comentado y criticado su discurso sobre el Parque Humano, entre ellos el ya referido Habermas, casi ninguno ha estado dispuesto a leer con atención su conferencia, y aclarar que se trataba de una “respuesta”, esto es, que buscaba ofrecer un escrito de respuesta o una suerte de comunicación a un texto definido previamente como carta por Martin Heidegger, un texto que, fechado el año 1946, se había concebido a su vez como una posible respuesta a la sugerente pregunta planteada por un joven francés llamado Jean Beaufret: ¿Cómo se puede dar un nuevo sentido a la palabra “humanismo”? (Comment redonner un sens au mot “humanisme”). En lugar de esto centran sus ataques y descalificaciones en las supuestas intenciones eugenésicas y biopolíticas de Sloterdijk. Ahora bien, en el entendido de que su escrito es una respuesta a la Carta sobre el Humanismo –Sloterdijk28 se pregunta– ¿qué significa dar una respuesta en el año 1997 en Suiza, o en 1999, ante la opinión pública alemana, a las ideas heideggerianas en torno al humanismo? Después del otoño alemán del año 1999, sabemos algo más de los riesgos inherentes a la tentativa de contestar a Heidegger, más aún si se plantean las cuestiones desde sus mismos presupuestos. Al menos de manera indirecta se ha puesto de manifiesto cuan polémico puede ser dar la palabra a Heidegger, sobre todo cuando uno le hace dialogar con otros autores cercanos, como es el caso de Platón y de Nietzsche, figuras que fueron puestas en relación a Heidegger a lo largo de la Conferencia como interlocutores invitados. Precisamente aquí, cuando son convocados a escena, Platón y Nietzsche, esto es una tradición heterodoxa29–, comienzan la irritación de los críticos. “Sloterdijk sostiene que tras los diferentes programas “académicos” de domesticación se ocultaría una historia sombría: la lucha entre “criadores”, entre las ideologías que propugnan diferentes procedimientos de crianza. Una lucha que habría empezado en Platón y llevado a la exigencia de una decisión definitiva en Nietzsche”30. Pues las técnicas de crianza, una suerte de “antropozoopolítica” llevadas a cabo en el “Parque Humano”–, 27.- SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004, p. 103 28.- SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004, p. 104 29.- DUQUE, Félix, En torno al humanismo. Heidegger, Gadamer, Sloterdijk, Editorial Tecnos, Madrid, 2002, p. 129 30.- DUQUE, Félix, En torno al humanismo. Heidegger, Gadamer, Sloterdijk, Editorial Tecnos, Madrid, 2002, p. 129 Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». 12 Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org habrían llevado paradójicamente, según Nietzsche31, a la conversión de los criadores (sacerdotes y profesores) en “animales domésticos” [y domesticadores], convirtiendo la educación en una especie de autocrianza en la que se nivelaría toda distinción, una nivelación hacia abajo con el consiguiente decaimiento del tipo general humano32. De allí que Sloterdijk anuncie una apocalíptica conflagración entre esos “pequeños criadores” (Kleinzüchtern): los filántropos, “los amigos del hombre” (Menschenfreunde) y los “grandes criadores (Grosszüchtern)33. III.- La crisis del humanismo; de las antropotecnias al discurso del posthumanismo y los nuevos modelos telecomunicativos. 3.1 En Normas para el Parque Humano34 Sloterdijk, identifica determinadas tareas telemorales de comunicación como la función del humanismo35: “La esencia y función del Humanismo es la de ser una telecomunicación fundadora de amistad por medio de la escritura”.36 La naturaleza humana quiso ser amansada por el humanismo clásico mediante la domesticación a través de la lectura, entendida ésta más que como una campaña de alfabetización, como un masivo envío postal -bajo la forma de extensas cartas dirigidas a los amigos- cartas destinadas a instaurar lo que Sloterdijk define como una sociedad pacificada de lecto-amigos. “Así pues, el fantasma comunitario que está en la base de todos humanismos podría remontarse al modelo de una sociedad literaria cuyos 31.- Cf. “Von der verkleinernden Tugend” en el libro III de Also sprach Zarathustra (KSA 4, 211-214 ). Sloterdijk cita y comenta esos pasajes en Regeln-Ng, pp. 12 s. 32.- VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Nietzsche y Sloterdijk; Depauperación del Nihilismo, Posthumanismo y Complejidad Extrahumana”, En KONVERGENCIAS, Filosofía y Culturas en Diálogo ©, Nº 18, 2008, ADEFYC Asociación de Estudios Filosóficos y Culturales, Ciudad de Buenos Aires, Argentina. http://www.konvergencias.net/vasquezrocca188.pdf 33.- SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo, Siruela, Madrid, 2000. / cf. Reglen-Ng, pp. 325 s, En Duque, Obra citada. 34.- SLOTERDIJK, Peter. Normas para el parque humano, una respuesta a la Carta sobre el humanismo, Madrid, Ediciones Siruela, 2000. 35.- VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Sloterdijk; Antropología de las comunicaciones, concierto de transferencias e historia de la fascinación de proximidad”, LA LÁMPARA DE DIÓGENES: Revista de Filosofía. Número doble, Año 8, Números 16 y 17, Vol. 8 Enero – junio 2008 / Julio – diciembre 2008, pp. 119-135 | ISSN 1665-1448. http://www.ldiogenes.buap.mx/revistas/16/119.pdf 36.- SLOTERDIJK, Peter. Normas para el parque humano, una respuesta a la Carta sobre el humanismo, Madrid, Ediciones Siruela, 2000. Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org 13 miembros descubren por medio de lecturas canónicas su común devoción hacia los remitentes que les inspiran”.37 De tal modo que las naciones lejanas serían ellas mismas productos literarios y postales: ficciones de un destino de amistad con compatriotas remotos y una afinidad empática entre lectores de los mismos autores de propiedad común. De ahí en adelante, los pueblos se organizan como ligas alfabetizadas de amistad compulsiva, conjuradas en torno a un canon de lectura asociado en cada caso con un espacio nacional. A partir de la letra es que Sloterdijk presenta el humanismo letrado –clásico– como una acción a distancia animada por el modelo escolar y educativo que –como es patente– ha sido largamente superado, volviéndose insostenible la ilusión de que masivas estructuras políticas y económicas pueden ser ya organizadas siguiendo el modelo amigable de la sociedad literaria. Sloterdijk sostiene así que la deseable síntesis social no puede ser lograda en absoluto por los viejos medios de la Escritura. Estamos entrando pues en una sociedad post-literaria, es decir: post-epistolar y, por ello, post-hunanista. La literatura ya no es portadora del espíritu nacional. El fin del humanismo no será ciertamente el fin del mundo, pero sí el de nuestro mundo, el de quienes hemos cifrado nuestras expectativas de progreso humano en el desarrollo de la sensibilidad a través del progreso humanístico-literario como vehículo comunicativo y empático de la experiencia ética, que según nuestro convencimiento nos permitiría superar el etnocentrismo y tener amigos a distancia38. Amigos de letra presente. 3.2 Ahora bien, en lo que se refiere al diagnóstico sobre los fines y alcances del humanismo tradicional, Sloterdijk y Heidegger están de acuerdo: El movimiento humanístico pertenece al pasado y su manera de pensar gira alrededor de la idea de la animalidad del hombre. Pero sus interpretaciones del fenómeno histórico y de la función cultural que ha desempeñado el humanismo son no sólo muy diferentes sino 37.- SLOTERDIJK, Peter. Normas para el parque humano, una respuesta a la Carta sobre el humanismo, Madrid, Ediciones Siruela, 2000. 38.- VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Sloterdijk; Antropología de las comunicaciones, concierto de transferencias e historia de la fascinación de proximidad”, LA LÁMPARA DE DIÓGENES: Revista de Filosofía. Número doble, Año 8, Números 16 y 17, Vol. 8 Enero – junio 2008 / Julio – diciembre 2008, pp. 119-135 | ISSN 1665-1448. http://www.ldiogenes.buap.mx/revistas/16/119.pdf Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». 14 Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org inconciliables. Heidegger asoció al humanismo en su Carta con la esencia de la tradición metafísica europea, la cual, sostuvo el filósofo, concibió insistentemente al hombre como un animal racional39. Sloterdijk constata que “el tema latente del humanismo es el rescate del ser humano del salvajismo”, sin embargo, a su vez clarifica que con la pregunta-por-elhumanismo se alude a algo más que a la conjetura bucólica de que el acto de leer educa. Lo que aquí se halla en juego es una definición del ser humano de cara a su franqueza biológica, y a su ambivalencia moral. A lo largo del tiempo, las diversas sociedades se han preocupado por establecer distintos procedimientos de humanización, procedimientos para inscribir al individuo dentro de los parámetros sociales que serán, para él y los suyos, sus soportes principales. La educación es uno de los nombres para estas prácticas que operan sobre la cría en orden a su humanización. La educación vendría a ser así el conjunto que se reúne alrededor de las operaciones históricas tendientes a la acogida, cuidado, formación y modelado de la cría humana a partir de la transmisión más o menos programada de un fondo cultural común de lecturas y conocimientos. Sin esta vinculación entre cuidado y conocimiento no hay humanidad. Sabemos que no hubo educación que no instaurara una batalla contra el bárbaro, el salvaje, el inculto, el incivilizado. La cultura del aula no ha dejado de informarnos sobre los avatares de esa lucha y sobre el papel casi siempre triunfante de la educación en esa batalla. Nos ha enseñado también, y es útil recordarlo aquí, la cercanía de los términos barbarie, animalidad e inhumanidad40. La educación humanística se propone rescatar al hombre de su potencial de barbarie, esto es, ponerlo a salvo del salvajismo que le ha amenazado históricamente. Los estudios, en particular la lectura de los clásicos literarios son un método de amansamiento o doma de seres que tienen la posibilidad de retornar la animalidad que están todavía en vías de superar. En este sentido, los conceptos humanísticos surgen de una confianza optimista en la capacidad de la letra escrita para domesticar a quienes son expuestos – durante un tiempo– a sus influjos inhibitorios. “Aprender a leer en los tiempos de la primera formulación del humanismo, es un privilegio de pocos; practicar 39.- CORDUA, Carla, Sloterdijk y Heidegger; La recepción filosófica, Santiago, Ediciones Universidad Diego Portales, 2008, p. 156 40.- FATTORE, Natalia, “Padre Padrone. Sugerencias para una lectura desde la problemática de la autoridad”, Premio Espiral de Edublogs 2007 http://www.educarueca.org/spip.php?article450 Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org 15 las lecturas adecuadas después de haber aprendido este arte aristocrático, será la distinción de aún menos personas. Estos menos, los humanistas, forman una especie de club literario cuyos socios se tratan entre ellos como corresponde a las reglas de su buena crianza y a la cortesía mutua propia de quienes comparten un saber exclusivo y han recorrido ya el camino que conduce a él”41. Es a este respecto que Sloterdijk nos recuerda que los humanizados no son en principio más que la secta de los alfabetizados. No hubo –hasta hoy– educación sin humanismo, es decir, sin el compromiso de rescatar a los hombres de la barbarie: “La cuestión del humanismo es de mucho mayor alcance que la bucólica suposición de que leer educa. Se trata nada menos que de una antropodicea, es decir, de una definición del hombre teniendo en cuenta su apertura biológica y su ambivalencia moral. Pero sobre todo, se trata de la pregunta por cómo puede el hombre convertirse en un ser humano verdadero o real, ineludiblemente planteada desde aquí como una cuestión mediática, si entendemos por medios aquellos instrumentos de comunicación y comunión a través de cuyo uso los propios hombres se conforman en eso que pueden ser y que serán”42. Aquí puede constatarse cómo el humanismo –entendido como cultura letrada (libresca)– ha dejado de ejercer un influjo decisivo en el hombre, quedando relegada la lectura a una actividad marginal, y pasando los mass media a ocupar un rol predominante en los influjos que modelan al hombre – de allí que la cuestión de la humanización deba ahora plantearse en términos mediáticos y telecomunicativos. 3.3 Sloterdijk sostendrá pues que las sociedades modernas ya no pueden ser entendidas bajo el punto de vista de una síntesis conformada mediante un plan de lecturas compartidas –al modo de los clásicos nacionales– o a la luz de comunidades de lecto-amigos, de valores y estructuras de sentido distribuidas por canales literarios o educativos. Según su opinión los cuerpos sociales vertebrados por los grandes medios de masa deben ser vistos como conjuntos dispuestos a autoestresarse. De allí que 41.- CORDUA, Carla, Sloterdijk y Heidegger; La recepción filosófica, Santiago, Ediciones Universidad Diego Portales, 2008, p. 158. 42.- SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo, Siruela, Madrid, 2000. Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». 16 Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org Sloterdijk en lugar de seguir a Freud cuando este se pregunta que tipo de afectos psicológicos o individuales o familiares pueden activarse sobre escenarios políticos o colectivos, le interesa mucho mas (convergiendo con Foucault) la perspectiva inversa: ¿cuales son las energías dinámicas de masas o grupos que se articulan genuinamente en los colectivos y sólo allí? Sloterdijk precisa este punto al señalar que “el fenómeno humanista gana atención hoy … porque recuerda…que en la alta cultura, los seres humanos son cautivados por dos fuerzas formativas […]: influjos inhibitorio y desinhibitorio”.43 “El convencimiento de que los seres humanos son “animales bajo influjo” pertenece al credo del humanismo, así como el de que consecuentemente es imprescindible llegar a descubrir el modo correcto de influir sobre ellos. La etiqueta Humanismo recuerda –con falsa inocencia– la perpetua batalla en torno al hombre, que se ratifica como una lucha entre las tendencias bestializantes y las domesticadoras”44. Hacia la época de Cicerón ambos influjos son todavía poderes fáciles de identificar, pues cada uno posee su propio medio característico. En lo que toca a los influjos de bestialización, los romanos45 tenían establecida, con sus anfiteatros, sus cacerías, sus juegos y luchas mortales, los espectáculos de sus ejecuciones, la red massmediática más exitosa de todo el orbe. En estadios rugientes en torno al mar Mediterráneo surgió a sus expensas el desatado ‘homo inhumanus’ como pocas veces se había visto antes y raramente se vería después – señala Sloterdijk. “Sólo se puede entender el humanismo antiguo si se lo concibe como toma de partido en un conflicto mediático, es decir, como resistencia de los libros contra el anfiteatro, y como oposición de las lecturas humanizadoras, proclives a la resignación, instauradoras de la memoria, contra la resaca de ebriedad y sensaciones deshumanizadoras, arrebatadas de impaciencia, de los estadios. Lo que los romanos educados llamaban ‘humanitas’, sería impensable sin la demanda de abstinencia de la cultura de masas en los teatros de la ferocidad. Si el humanista se extravía alguna vez entre la multitud bramante, es sólo para constatar que también él es un hombre y como tal puede también él ser contaminado por esa tendencia a la bestialidad. Luego vuelve del 43.- SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo, Siruela, Madrid, 2000. 44.- SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo, Siruela, Madrid, 2000. 45.- “Durante el Imperio, la provisión de fascinaciones bestiales para las masas romanas se convirtió en una técnica de dominio indispensable y rutinaria, que se ha mantenido en la memoria hasta el día de hoy gracias a la fórmula juvenaliana del «pan y circo»”. Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org 17 teatro a su casa, avergonzado por su involuntaria participación en sensaciones infecciosas, y de pronto se ve obligado a aceptar que nada de lo humano le es ajeno. Pero con ello también queda dicho que la naturaleza humana consiste en elegir los medios domesticadores para el desarrollo de la propia naturaleza, y renunciar a los desinhibidores. El sentido de esta elección de medios reside en perder la costumbre de la propia bestialidad posible, y poner distancia entre sí y la escalada deshumanizadora de la rugiente jauría del espectáculo”. Aquí se expresa la dimensión deshumanizadora de la sociedad del espectáculo, la misma que resuena en los cambios mediáticos acontecidos en los modos de relación y (des)configuración de identidades patrias en el actual mundo globalizado. Se trata del regreso a la arena en los medios de entretenimiento de la sociedad poscristiana. Este diagnóstico va aún más lejos de lo que iban las ideas de Guy Debord en su análisis de la Societé du spectacle46. Partiendo de los juegos de lucha con espadas que, en sus orígenes, tenían lugar en los rituales funerarios etruscos, los romanos ya habían organizado en torno al año 100 a. C. un tipo de industria incipiente de esta clase. De esta manera Roma se convirtió en un Hollywood de la crueldad. En la época de los emperadores, este sistema se expandió hasta constituir una Copa de Europa formal de la bestialidad, en la que los campeones nacionales de homicidio procedentes de todas las provincias del Imperio, y en todas las modalidades de armas, participaban a lo largo del Mediterráneo. Con el paso del tiempo el ritual siguió desarrollando sus tendencias estéticas primitivas en dirección al duelo de entretenimiento y al deporte de fascinación sangrienta. La antigua relación con los ritos funerarios alcanzó finalmente un sentido que a nadie pasaba por alto: el fin de los juegos no era otro que enviar al más allá a los perdedores que mordían el polvo. Los intentos de exaltación mística siempre se encontraban en los rituales dedicados a la apertura y conclusión de la vida , así como en algunas masacres temáticas, por ejemplo en matanzas conclusivas, pero ellas apenas significaban nada más, haciendo abstracción del culto del éxito o del resultado. Antaño la fortuna era una diosa del estadio. En realidad aquí lo que se ponía en funcionamiento era el tránsito del ritual a la carnicería. El sentido de todo ello se cifraba en producir vencedores con cuyo destino pudieran identificarse las masas deprimidas. Durante quinientos años esta función ha sido mantenida con enorme éxito por los juegos; un fenómeno único desde el punto de vista de la historia de la civilización: la masacre de entretenimiento como inveterada institución que, además, se verá acompañada por la 46.- DEBORD, Guy, La sociedad del espectáculo, Editorial Pre-Textos, Valencia, 1999 Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». 18 Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org creciente utilización de animales de gran tamaño o raros cuyo degollamiento se presenta como espectáculo de lucha. Un eco de la masacre de animales romana o, como antaño se decía, de la venatio, esto es, la caza en estadios, ha sobrevivido hasta el día de hoy en España47. Este sistema puede ser definido como un fascismo de entretenimiento. Esta regla lingüística tendría la ventaja de poner el acento de antemano sobre la existencia de una clara conexión de tipo fascistoide entre el entretenimiento de masas y la dirección ejecutiva del resentimiento. Los psicólogos sociales han formulado la hipótesis de que quien tiene el poder en estas arenas tiene el poder en el resto de la sociedad. De esto se deduciría que sólo un fascismo de escape podría sojuzgar psicopolíticamente el fascismo real. 4.- Domesticación humana, programaciones y adiestramientos: Nietzsche, Heidegger y Sloterdijk. 4.1 Sloterdijk señala que si el ‘humanismo’ fue desde Platón a la fecha la manera más eficaz de embargar la transformación de las bestias en ‘hombres’ por la vía de la educación libresca, esa vía está agotada, la incubadora milenaria ya no produce ‘humanos’. De este modo Sloterdijk reconoce a Heidegger el mérito de que pese a lo anacrónico de sus “ontológicos juegos pastoriles” logró articular la pregunta de la época: ¿qué puede domesticar aún hoy al hombre, si el humanismo naufraga en tanto que escuela domesticadora humana? Pregunta que Sloterdijk radicaliza y profundiza: “¿Qué puede domesticar al hombre si hasta aquí en todos los experimentos de educación de la especie humana quedó poco claro hacia quién o hacia qué educaban los educadores? ¿O no habrá que dejar de lado definitivamente la idea de una formulación competente de la pregunta sobre el cuidado y formación del hombre en el marco de la mera domesticación?”48 47.- SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte; Investigaciones dialógicas, Siruela, Madrid, 2004, p. 122 48.- SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo, Siruela, Madrid, 2000. Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org 19 La respuesta que parece imponerse es que lo que ejerce influjo sobre el hombre son por una parte, los medios de comunicación de masas, los fármacos y la biotecnología. Como bien señala Sloterdijk, “si la época del antiguo humanismo letrado parece hoy irremisiblemente periclitada, no es porque seres humanos de un humor decadente no se sientan ya inclinados a seguir cumpliendo su tarea formativa literaria; sino que más bien la época del Humanismo nacional-burgués llegó a su fin porque el arte de escribir cartas inspiradoras de amor a una nación de amigos, aun cuando adquirió un carácter profesional, no fue ya suficiente para anudar un vínculo telecomunicativo entre los habitantes de la moderna sociedad de masas”49. Por el establecimiento mediático de la cultura de masas en el Primer Mundo en 1918 con la radio, y tras 1945 con la televisión, y aun más por medio de las revoluciones de redes actuales, como internet, la coexistencia de las personas en las sociedades del presente se ha vuelto a establecer sobre nuevas bases. “No hay que hacer un gran esfuerzo para ver que estas bases son decididamente post-literarias, post-epistolográficas y, consecuentemente, post-humanísticas [señala Sloterdijk]. Si alguien considera que el sufijo ‘post-’ es demasiado dramático, siempre podemos reemplazarlo por el adverbio ‘marginalmente’, con lo que nuestra tesis quedaría formulada así: las síntesis políticas y culturales de las modernas sociedades de masas pueden ser producidas hoy sólo marginalmente a través de medios literarios, epistolares, humanísticos. En modo alguno quiere esto decir que la literatura haya llegado a su fin, sino en todo caso que se ha diferenciado como una subcultura sui generis, y que ya han pasado los días de su sobrevaloración como portadora de los genios nacionales. La síntesis nacional ya no pasa predominantemente –ni siquiera en apariencia– por libros o cartas. Los nuevos medios de la telecomunicación político-cultural, que tomaron la delantera en el intervalo, son los que acorralaron al esquema de la amistad escrituraria y lo llevaron a sus modestas dimensiones actuales. La era del humanismo moderno como modelo escolar y educativo ya ha pasado porque se ha vuelto insostenible la ilusión de que masivas estructuras políticas y económicas pueden ser ya organizadas siguiendo el modelo amigable de la sociedad literaria”50. 49.- SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo, Siruela, Madrid, 2000. 50.- SLOTERDIJK, Peter, Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo, Siruela, Madrid, 2000. Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». 20 Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org 4.2 En conexión con estas estructuras de pensamiento pre-humanistas, el posthumanismo se constituye como una respuesta filosófica a un mundo donde cada vez es más difícil distinguir entre lo natural y lo artificial (si acaso aún fuera necesario hacer dicha distinción) y en el que el eje escritura/lectura que articulaba la cultura humanista pierde protagonismo ante la emergencia de nuevos medios de expresión y comunicación. Frente al miedo a que las máquinas terminen sustituyendo a los humanos, el post-humanismo recupera la actitud xenolátrica y se plantea la necesidad de desarrollar un pensamiento ecológico (en su sentido más amplio) que tenga en cuenta no sólo el entorno natural sino también el tecnológico (e incorpore, entre otras cosas, los derechos cívicos de las máquinas). Según Sloterdijk hay que prescindir de una interpretación (humanista) del mundo estructurada sobre la dicotomía sujeto-objeto, porque “los hombres necesitan relacionarse entre ellos pero también con las máquinas, los animales, las plantas…, y deben aprender a tener una relación polivalente con el entorno”51. La historia de esta cohabitación con elementos cuyo estatuto ontológico no ha sido suficientemente aclarado es el desafío de la filosofía de Sloterdijk. Bajo esta perspectiva, el mismo estatuto ontológico del hombre no está claro; en este sentido, Sloterdijk entiende al hombre como una deriva biotecnológica asubjetiva que vive hoy un momento decisivo en términos de política de la especie52. De allí la crisis del humanismo y el reclamo por parte de Sloterdijk de una nueva constitución ontológica que tenga en cuenta a los otros seres humanos, a los animales y las máquinas, esto – planteado en Normas para el Parque humano– suscitará las ásperas controversias con Habermas, disputa semi-velada en torno a las posibilidades tecnológico-genéticas de mejora del ser humano. Este debate no ha sido sino la secularización posmetafísica del viejo problema del Humanismo, a saber el de la domesticación del ser humano. 51.- SLOTERDIJK, Peter, “El post-humanismo: sus fuentes teológicas, sus medios técnicos”, Conferencia pronunciada en el IV Seminario: ‘La deshumanización del mundo. Estancias de reflexión en torno a la crisis del humanismo’, celebrado entre el 6 y 9 de Mayo de 2003 en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), Sevilla. / Revista Observaciones Filosóficas, 2005 52.- VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008. Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org 21 En cualquier caso Sloterdijk, si bien adopta una posición critica frente al humanismo, prefiere hablar de pensamiento trans-humanístico o post-humanístico y considera la expresión “anti-humanismo” como una “necia formulación que sugiere una forma metafísica de misantropía”. 4.3 Para contextualizar la historia de la polémica sobre la vigencia del humanismo es necesario tener en cuenta la influencia ejercida por movimientos filosóficos anteriores, prestando especial atención a la obra de Nietzsche que ha desempeñado un papel clave en la reflexión del pensamiento contemporáneo en torno al asunto de los últimos hombres53. Sloterdijk parece, a la vez, estar de acuerdo con Kant en “que el hombre es un animal que, si ha de vivir con otros de su especie, tiene necesidad de un amo”54. De modo tal que habría que decir que el hombre, más que el pastor del ser, sería el Amo, el “pastor” del rebaño humano, al menos un cierto tipo de hombre, el excepcional (– el criador– de un también particular tipo de rebaño). Ahora bien, ya Descartes había concebido al animal como una machina, Nietzsche señalaba a finales del siglo XIX que el hombre no derivaba de un linaje divino y que por lo tanto su naturaleza no podía ser concebida como espiritual, sino que –más bien– había que colocarlo entre los animales. A este respecto Heidegger recalcará que su oposición contra el humanismo no preconiza lo inhumano o lo deshumano, sino que lo que intenta demostrar es que, al concentrarse en cultivar la “animalitas” contenida en la imagen de animal racional con que la metafísica ha definido al hombre, ha terminado descuidando la “humanitas” del homo humanus y ha eludido la radicalidad última de la pregunta por su esencia. Del autor de Ecce homo, Sloterdijk cuestiona su idea de que la “reducción del ser humano al estatuto de animal doméstico había sido la obra premeditada de una asociación pastoral de clérigos” que se oponía a todo lo que en el hombre es deseo de 53.- Lo que Nietzsche tenía ante los ojos, en su visión de los últimos hombres era la elevación maníaca de la mediocridad autosatisfecha y semidepresiva. Los últimos hombres habrían de celebran el abaratamiento del hombre mediante los hombres como su realización. 54.- DUQUE, Félix, En torno al humanismo. Heidegger, Gadamer, Sloterdijk, Editorial Tecnos, Madrid, 2002, p. 120 Vásquez Rocca, Adolfo: «Sloterdijk, Habermas y Heidegger; …». 22 Eikasia. Revista de Filosofía, año IV, 26 (julio 2009). http://www.revistadefilosofia.org soberanía y de afirmación vital. Frente a estos clérigos, Nietzsche soñaba con una élite muy distinta que sería capaz de crear “superhombres”. Sloterdijk califica estas ideas de delirantes, ya que presuponen la existencia de un agente planificador localizado (“capaz de hacer en unas pocas generaciones perros de los lobos”), y cree que es mucho más lógico pensar en una cría sin criador, en una corriente bio-política sin sujeto55. Según Sloterdijk, Nietzsche no fue capaz de comprender que el producto “hombre” es el resultado de una larga historia de formación y que no puede ser remodelado y dirigido sin más por agentes personalizados cuya misión sería convertirlo en un ser domesticado y resentido (tarea emprendida por curas y profesores que, según el autor de Más allá del bien y del mal, habían ostentado históricamente el monopolio de la cría humana), o en un superhombre (labor que debía desarrollar una nueva élite de criadores que producirían hombres capaces de vivir en lo efímero). Respecto a Heidegger, Sloterdijk cree que en su celo por presentar ontológicamente puro el punto de partida del hombre como ser-ahí y ser en el mundo, no es capaz de explicar satisfactoriamente “cómo y cuándo el hombre pudo quedar concernido ante la pregunta por el ser”. Según Sloterdijk, Heidegger olvida intencionadamente el largo y complejo proceso que ha permitido que un determinado animal que quedó en estado muy precario ante la naturaleza que le rodeaba pudiera modificarse y sobrevivir. A diferencia de Heidegger, el autor de Esferas, cree que es necesario construir una onto-antropología que incorpore los conocimientos aportados por la investigación en ciencias humanas y que analice la historia de los procesos de antropotecnia56 con los que las sociedades y las culturas han estado produciendo hombres. “En la línea de Foucault y Deleuze, Sloterdijk considera que es necesario comprender al hombre desde la conciencia de que es un producto, un efecto de programaciones y adiestramientos”57. 55.- SLOTERDIJK, Peter, “El post-humanismo: sus fuentes teológicas, sus medios técnicos”, Conferencia pronunciada en el IV Seminario: ‘La deshumanización del mundo. Estancias de reflexión en torno a la crisis del humanismo’, celebrado entre el 6 y 9 de Mayo de 2003 en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), Sevilla. 56.- Para Sloterdijk el hombre es fundamentalmente un producto de la técnica. 57.- PIPÓ COMORERA, Joan, “ ¡Que viva la deshumanización! “, En IV Seminario: La deshumanización del mundo, (UNIA), Sevilla, 2003.