Dudas de alumno I


Estoy dando unas clases particulares de Filosofía y a mi alumno le han surgido una serie de dudas y cuestiones pertinentes. Por ello he considerado que es importante compartirlas por si alguien tiene las mismas dudas. Son todas relativas a Platón y a la teoría de la reminiscencia (recuerdo) en la que se vinculan el mito de la caverna y el del auriga. Trataré de resolverlas de la manera más concisa y clara.

¿Por qué el cuerpo es la cárcel del alma?

El cuerpo es la cárcel del alma en tanto que le da la condición material y sensible. Es fácil vincular esta oposición al dualismo «ideas y cosas». El verdadero conocimiento es el de las ideas, no aquel que procede de lo material. El cuerpo y su sensibilidad supone un lastre para el alma que, en otro momento, convivió entre el resto de ideas. En tanto que el alma no puede alcanzar el conocimiento de manera directa, sino a través de la mediación de lo material y recordando lo que ha olvidado con la caída del mundo que le es propio, el cuerpo es su cárcel.

¿Un alma se encarna en distintas personas a lo largo del tiempo?

No creo que sea acertado tomar al pie de la letra tanto el mito de la caverna ni el del auriga. Son dos explicaciones míticas para expresar una idea: la de que el verdadero conocimiento no es el sensible, sino el racional. No olvidemos que la filosofía platónica es producto de la ilustración ateniense. En ambas explicaciones Platón expone su teoría.

¿La teoría de la reminiscencia es un mito?

Es una explicación con forma de mito.

¿En qué sentido el alma era feliz el alma antes de unirse al cuerpo?

Para Platón hay una identidad de tres ideas (que después veremos, con el paso del tiempo, será la idea de Dios): la bondad, la belleza y la verdad son lo mismo. Para alcanzar la perfección moral, uno debe conocer la verdad (recordad la teoría intelectualismo mora o, lo que es lo mismo, nadie actúa mal a sabiendas) y no hay nada más bello que la verdad. El alma, antes de unirse al cuerpo, conocía la verdad y por eso era feliz.

Si el conocimiento es algo que hemos olvidado, ¿por qué a veces es complicado aprender?

Platón te diría que nada está exento de esfuerzo y trabajo, pero solo es cuestión de ejercer el raciocinio. En uno de los diálogos platónicos (El Menón) se muestra cómo un esclavo es capaz de solucionar un problema de geometría sin conocer la disciplina, solo ayudado con el razonamiento que le va exponiendo Sócrates.

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¿Qué es «conocer»?


¿Qué es «conocer»? La palabra conocer puede usarse en muchos y variados sentidos. Podemos decir que alguien conoce algo cuando sabe que algo es o las razones de que ese algo sea. También decimos que alguien conoce a alguien cuando mantiene contacto fluido con ese alguien o, incluso, cuando mantienen un romance. Es este sentido el más interesante y el que más luz da al asunto del conocer.

¿Qué es «conocer»? Una relación entre amantes, el que conoce y el conocido. Pero al igual que hay modos y maneras de amar, también los hay de conocer. Adorno, del que ya hablé en otra ocasión, analiza en dos de sus trabajos dos teorías del conocimiento bien distintas, la de Husserl en Sobre la metacrítica de la teoría del conocimiento y en Tres estudios sobre Hegel, la de Hegel –aquel se editó por última vez en 1986 y este último lo hizo en 1974 para, finalmente, ahora ver la luz juntos–, y aunque no vaya a usar aquí los términos que usa él, intentaré mostrar por qué Adorno se fija en estos dos modos de conocer.

El primer modo de amar del que quiero hablar lo calificaré de erótico. De Eros decía Sócrates a través de la tinta de Platón:

Cuando nació Afrodita, celebraron un banquete los dioses y, entre otros asistía también el hijo de Metis, Poro. Y una vez que hubieron comido, vino a mendigar, como era de esperar al tratarse de un festín, Penía, y guardaba a la puerta. Poro, mientras tanto, embriagado de néctar, entró en el jardín de Zeus y, entorpecido como estaba, se echó a dormir. Entonces Penía, tramando, por su carencia de recursos, hacerse un hijo con Poro, se acuesta junto a él y concibió a Eros. Por esta razón precisamente Eros es acompañante y servidor de Afrodita, porque fue engendrado en su fiesta de natalicio y, al mismo tiempo, es amante de lo bello, y Afrodita es bella. Así pues, por ser hijo de Poro y Penía, Eros ha quedado en las siguientes condiciones. En primer lugar, es siempre pobre y dista mucho de ser delicado y bello, como cree la mayoría, sino que es duro y flaco, descalzo y sin hogar, duerme siempre inseparable de la indigencia, por tener la naturaleza de su madre. Pero, por otro lado, de acuerdo con la índole de su padre, está al acecho de los bellos y de los buenos, y es valeroso, intrépido e impetuoso, cazador formidable, que siempre está urdiendo alguna trama, ávido de conocimiento y fértil en recursos, amante del saber a lo largo de toda su vida, formidable mago, hechicero y sofista. Y no es por naturaleza ni mortal ni inmortal, sino que unas veces en el mismo día florece y vive, cuando tiene abundancia de recursos, y otras veces muere, pero vuelve a revivir a causa de la naturaleza de su padre; mas aquello que consigue, siempre se lo va gastando, de suerte que Eros ni carece de recursos nunca ni es tampoco rico, y está, a su vez, en medio de la sabiduría y la ignorancia.

Eros, el feo y envidioso, busca al ser-por-amar para apropiarse de él, para dominarlo. Según la analogía con la que hemos comenzado, el conocer también puede ser erótico cuando pretende alcanzar de lleno y dominar lo conocido y lo por conocer. Es el caso de Hegel, sobre el que Adorno reflexiona en Tres estudios sobre Hegel, que, en su Fenomenología del espíritu, nos presenta su dialéctica –el método de las tres etapas que servían de explicación desde la contradicción– que, muy a pesar de él, se vuelve en su contra. Él definió con acierto esta como el «espíritu de contradicción organizado», y así es, ya que busca encajar –y no es inocente la palabra, meter en cajas, en compartimentos cerrados– lo por conocer según un sistema ya definido, en el que desde el principio se sabe ya el final, buscando así llegar al absolut(ism)o. Pero no es oro todo lo que reluce: lo perfecto, lo ilimitado, indica ya un más allá de sí mismo. No es posible abarcarlo todo –o, de mantenerlo, es inevitable que algo quede fuera–. Consciente de este fallo fue toda la filosofía posterior al final de la modernidad, pero contaban con una potente arma para seguir amando, la dialéctica y el poder de las contradicciones.

1 Flores deshojadas

Resultado del amor erótico es el abandono del ser querido, dominado, casi inerte [Ramón Casas, Flores deshojadas, 1894].

El otro modo de amar que quiero traer a colación es el de los amantes que solo viven para amarse que he llamado denominado obsesivo. Son los amantes que solo miran para ver a su amado, solo oyen para escuchar a su amado, solo tocan para sentir a su amado… los amantes que se besan obviando su alrededor, que no necesitan de nada para amarse salvo el estar uno en frente del otro. Pero, evidentemente, al amarse así, estos amantes pierden la posibilidad de amar a nadie más, sea del modo que sea, pues están demasiado ocupados en un beso que, por ellos, podría durar eternamente.

Husserl, heredero de ese final de la modernidad y punto de partida del siglo xx y toda la filosofía (incluida la de Adorno) que se generó en este, encarna este modo de amar que Adorno analiza en Sobre la metacrítica de la teoría del conocimiento. Según Husserl el verdadero conocimiento se produce cuando sujeto y objeto no tienen mediación: solo cuando somos capaces de eliminar cualquier interferencia –independientemente del tipo que sea, ambiental, un prejuicio… incluso otros conocimientos y experiencias–, entonces se produce el conocimiento. Se trata de la inmediatez, para conocer cualquier cosa hay que acudir a la misma cosa. Y ello conlleva sus riesgos ya que uno puede conocer así muchas cosas, pero sin relacionarlas entre sí: esta concepción rechaza el análisis dialéctico y, por lo tanto, la posibilidad del movimiento, del salto del conocimiento de algo al conocimiento de otro algo y, por ello, es imposible conocer cualquier realidad de manera efectiva.

Del primer modo de conocer-amar, el erótico, fácilmente puede derivar un régimen totalitario en el que dominador y dominado se encuentran en desigualdad según un esquema que, por mucho que se progrese, se repetirá dada la imposibilidad de (re)conocer un afuera. Del mismo mal se nutre el conocer-amar obsesivo, aunque de un modo distinto, ya que los amantes, ensimismados en su amor, son incapaces de despegarse para poder conocer algo distinto de lo que ya conocen.

Adorno, en estos textos, se propone analizar estas epistemologías, dando un paso atrás, para así contemplarlas mejor, para poder aprovechar las virtudes –la dialéctica y la inmediatez– y desechar los abusos y excesos de la filosofía de estos dos autores. Se hace así imprescindible para un recto conocer –y, por qué no, amar– que sea justo con lo que ya conocemos y lo que aún nos queda por conocer. Y es que solo, haciendo el ejercicio reflexivo que Adorno nos propone, amar el conocimiento, será auténtica la Filosofía.

El blog de Akal y Siglo XXI


No cierres los ojos es el título que han escogido las editoriales Akal y Siglo XXI para el blog con el que buscan una comunicación más fluída entre sus lectores y en el que también participan los editores del grupo. Echad un ojo a ver qué os parece.

http://www.nocierreslosojos.com/

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¿Por qué, pobre de mí, dirigirme a los dioses pidiendo que me ayuden, si mi piedad es causa de que me haya atraído fama de ser impía?


El pasado jueves asistí al estreno de la versión de «Antígona» de Sófocles realizada por Ernesto Caballero y dirigida por Mauricio García Lozano en el Festival de Mérida Con ella he podido rememorar la emoción que sentí la primera vez que la leí, las ideas que de ella extraje (el conflicto entre las leyes y las Leyes, el generado por la opinión pública y los valores del corazón, el conflicto entre generaciones, y, sobre todo, el valor (en el sentido virtuoso del término) de decir no, germen de la revolución [pero este es otro asunto del que no me voy a ocupar aquí]); pero también pude extraer otras nuevas como la perspectiva de género (Antígona enfrentándose a un gobierno de hombres, enfrentándose a Creonte…) y los puentes entre la vida y la muerte (ya que muchas veces en la última encuentra su sentido la primera).

El reparto fue el siguiente:

Antígona: Marta Etura
Creonte: Antonio Gil
Hemón: Elías Gonzalez
Ismene: María Botto
El Guardián y El Mensajero: Alberto Amarilla
Eurídice: Rosa Manteiga
Tiresias: Blanca Portillo

Y en el equipo se encontraban:

Espacio Escénico: Ricardo Sánchez Cuerda
Ayudante escenografía: Laura Frieyro
Vestuario: Pedro Moreno
Ayudante vestuario: Cristina Rodríguez
Coreografía: Ronald Savkovic
Iluminación: Pedro Yagüe
Ayudante de Dirección: Pablo Viar
Música: Pablo Salinas
Creación Sonora: Mariano García
Productora Delegada: Isabel Echarren
Regidora: Elena Manzanares

Entre todos ellos, y de un modo excepcional, se encuentra Blanca Portillo que nos ofrece un Tiresias inigualable, a medio camino del brujo africano y el sabio griego. Fue capaz de darle relieve a un muy difícil personaje, del que no se sabe si brotan consejos o maldiciones.

Os recomiendo encarecidamente la asistencia a la representación entre los días 11 y 14, 16 y 21 y, finalmente, 23 y 28 de agosto a las 23:00. En caso de no poder asistir, siempre es posible (re)leer la tragedia de Sófocles

Si queréis más información sobre el Festival y sobre la obra, visitad los siguientes enlaces:

Festival de Mérida 57.ª edición

El Cultural del ADN

El País

Cultural del ABC

Hoy (diario de Extremadura)

Sobre las paradojas del derecho, la democracia y sus conceptos


Os ofrezco la lectura del siguiente artículo publicado en Público el pasado sábado 7 de mayo:

http://blogs.publico.es/dominiopublico/3358/democracia-herida/

Creo que sería interesante que reflexionáramos sobre las aporías que se producen en nuestras sociedad y las estructuras en las que nuestra sociedad se apoya… pero no sobre los procedimientos de venganza como en este caso. También es posible contemplar como un voto de un ciudadano alemán tiene más peso, más relevancia… es más normativo que uno griego, que uno español, portugués… pues los resultado de las elecciones alemanas determinan muchas de las políticas que ningún miembro de estos pueblos ha decidido…

¿No será el momento, ya, de ir pensando en las cosas que dan miedo pensar, de formular lo que no se ha llegado a verbalizar? Pensemos en las aporías, pues de lo contrario nos quedaremos encerrados.

I Congreso Internacional de Filosofía Bajo Palabra


¡Buenos días a todos!

Os dejo una buena noticia. En la UAM se celebrará el primer congreso internacional de la Revista de Filosofía Bajo Palabra en noviembre de 2011. Acaban de empezar con la organización y van a lanzar el Call for paper en breve. Espero que os animéis a participar y a asistir. ¡Es una gran oportunidad!

http://congresobajopalabra.wordpress.com/

Nos vemos por allí.

La involatibilidad de lo transparente


“¿Cómo puedo no conocer hoy tu rostro mañana, el que ya está  se fragua bajo la cara que enseñas o bajo la careta que llevas, y que me mostrarás tan sólo cuando no lo espere?” Así rezan unas líneas de Javier Marías de Fiebre y Lanza. Me considero afortunado de sí poder ver el fondo de los tuyos, con mis ojos ir de lo opaco a lo transparente. Me llena de alegría poder decir -Ése eres tú-, y saber que esos mismos ojos oscuros pueden ver a través de mí.