Revolución bolivariana


La revolición bolivariana no se va

Ayer, 14 de abril, tras la manifestación para conmemorar el inicio de la Segunda República, nos percatamos de que era el mismo día en que se celebraban las elecciones en la República Bolivariana de Venezuela y nos pusimos a debatir sobre la legitimidad, transparencia, eficacia de dicha república. En cualquier caso, no llegamos a ninguna conclusión, hecho que, creo, se derivó de que no conocemos ni comprendemos la realidad de aquel país y que es fácil cometer el error de evaluar y medir desde nuestro valores occidentales, de un país europeo situado (por raro que suene) en el primer mundo. Por eso hemos decidido buscar datos (del Banco Mundial y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) para tratar de situarnos en un contexto desde el que establecer el debate. Aquí os dejo los datos que voy a proponerles para estudiar (de manera comparativa con Argentina y Chile) la cuestión.

Las dos webs son muy útiles porque te permiten hacer comparativas entre países:

UNDP
BM

Aquí os dejo los datos:

Población
Esperanza de vida
Producto Interior Bruto
Índice de mortalidad en menores de 5 años
Índice de Desarrollo Humano
Tasa de empleo en mayores de 25 años
Población urbana
Gasto en educaciónTasa bruta de matriculación
Porcentaje de la población que vive bajo la línea de pobreza internacional de US$1,25 al día
Gasto público en salud

Os dejo además un vídeo con un programa de La tuerca de TeleK en el que se comentó el proceso electoral del pasado mes de octubre.

Uh, ah, Chávez no se va. La Tuerka: Elecciones en Venezuela

También un artículo de la BBC en el que se ofrecen datos sobre la pobreza en Venezuela.

¿Os animáis a interpretarlos conmigo? Si además conoces algún dato más que sea de interés, no dudes en compartirlo con todos nosotros.

Otra cuestión importante a debatir es la relativa a la transparencia de estas últimas elecciones (al menos, aquí en España, el tema está generando mucha controversia).

Porque nos sobran los motivos. Huelga 14-N


Creo que pocas veces he leído una novela de tan rabiosa actualidad. Se trata de La jungla, de Upton Sinclair, escrita por entregas en 1905. Os dejo un pequeño fragmento. En él Jurgis, un inmigrante europeo, visita la fábrica en la que trabajará poco después.

No se podía contemplar largo tiempo esta escena sin sentirse inclinado a filosofar, sin empezar a encontrar símbolos y semejanzas, sin oír el alarido universal de toda especie porcina. ¿Era posible creer que en ninguna parte de la tierra, o más allá de ella, no haya un paraíso donde los puercos vean recompensados sus sufrimientos? Cada uno de estos pobres animales era una criatura completa. Los había blancos, negros, pardos y manchados; unos eran viejos, otros jóvenes; algunos se ofrecían a la vista grandes y colgados, otros monstruosos. Y todos y cada uno tenían una individualidad, una voluntad y esperanzas y deseos; cada uno de ellos estaba en la plenitud de la confianza en sí mismo, de su importancia y de su dignidad. Confiados y tranquilos seguían su camino e iban cumpliendo su misión, en tanto que una sombra negra los amenazaba y un destino horrible les aguardaba al paso. De repente, aquella sombra se lanzaba sobre ellos y los amarraba por una pata. Inexorable, implacable, sorda a sus alaridos y protestas, ejercía sobre ellos su cruel voluntad, como si los deseos, los sentimientos de aquellos seres, no existiesen en absoluto: los degollaba y contemplaba inalterable cómo se escapaba de ellos la vida a bocanadas. Ahora bien ¿habría alguien que no creyese en la existencia de algún dios de los cerdos para quien la personalidad de estos animales sea preciosa y para quien sus gritos de agonía tengan alguna significación; un dios que tomara a este ser sensible en sus brazos, le consolara y le recompensara por su misión bien cumplida y le mostrara el significado de su sacrificio? Había un significado en todo aquello: ¡si el pobre cerdo se hubiera dado cuenta de esto! De ser así, no hubiera muerto entre gritos, sino feliz. ¡Si se hubiera percatado de que iba a figurar en la cuenta corriente de un gran capitoste de la industria, que iba a colaborar en la fundación de una universidad, financiar varias bibliotecas, en cuanto el capitoste pasara a la otra vida! Lo peor de la comercialización del mundo es esa crueldad que permite que sus víctimas caminen entre tinieblas: el hecho de que mujeres delicadas y sus pequeños, entre quejas, se dejen el lomo en las fábricas, en las minas, en tiendas sin horario de cierre, se mueran de hambre y contraigan enfermedades terribles sin darse cuenta y sin que les consuele la idea de que están contribuyendo al bienestar de la sociedad y al poder de un gran y eminente filántropo. A caso nuestro Jurgis en su humilde espíritu tuvo algún vago vislumbre de todo esto cuando, al volverse para marchar de allí con el resto de sus amigos exclamó:

Diewes! ¡Cuánto me alegro de no ser un cerdo!

Los cadáveres de estos eran extraídos del tanque de agua hirviendo por medio de una máquina, y de allí descendían a otro piso pasando por un complicado mecanismo provisto de numerosos rascadores que, adaptándose al tamaño y forma del animal lo despachaban a otro departamento con la piel completamente limpia de cerdas.

Porque la lucha del trabajador no puede ser individual.

Porque la justicia ha de ser justa.

Por una sanidad y educación universales.

Por una sociedad mejor.

El blog de Akal y Siglo XXI


No cierres los ojos es el título que han escogido las editoriales Akal y Siglo XXI para el blog con el que buscan una comunicación más fluída entre sus lectores y en el que también participan los editores del grupo. Echad un ojo a ver qué os parece.

http://www.nocierreslosojos.com/

Imagen                                        Imagen

Sobre las paradojas del derecho, la democracia y sus conceptos


Os ofrezco la lectura del siguiente artículo publicado en Público el pasado sábado 7 de mayo:

http://blogs.publico.es/dominiopublico/3358/democracia-herida/

Creo que sería interesante que reflexionáramos sobre las aporías que se producen en nuestras sociedad y las estructuras en las que nuestra sociedad se apoya… pero no sobre los procedimientos de venganza como en este caso. También es posible contemplar como un voto de un ciudadano alemán tiene más peso, más relevancia… es más normativo que uno griego, que uno español, portugués… pues los resultado de las elecciones alemanas determinan muchas de las políticas que ningún miembro de estos pueblos ha decidido…

¿No será el momento, ya, de ir pensando en las cosas que dan miedo pensar, de formular lo que no se ha llegado a verbalizar? Pensemos en las aporías, pues de lo contrario nos quedaremos encerrados.

A tiros en el mitin demócrata


El sábado pasado, durante un mitin del partido demócrata en Arizona, un pistolero causa la muerte de más de 6 personas, entre ellas un juez federal, y hiere gravemente  a la congresista Gabrielle Giffords en la cabeza tal y como podemos seguir en el siguiente enlace de El País.

Se trata de un hecho lamentable, pero la reflexión que surge en torno a él es peor si cabe. En el telediario de la uno han comentado la noticia como si en los EE.UU. se hubiera generado una atmósfera durísima entre los dos partidos en enfrentamientos radicales sobre política, es decir, contemplan este hecho como algo que se deriva desde el debate político. Lo triste comienza a surgir en el momento en el que se achaca la matanza al pensamiento y al ejercicio del debate en política y no a la legalidad de las armas en América del norte…

La cuestión de la democracia y el cristianismo


Hoy os invito a leer el siguiente post y aprovecho la ocasión para presentaros a Alberto Rodríguez Seguín, autor del Blog que sin duda merece la pena leer. En esta ocasión se trata de una reflexión acerca del debate de si en espacios públicos, como es un aula, debe de haber imágenes religiosas como el crucifijo.

http://rodriguezseguin.wordpress.com/2010/01/08/el-crucifijo-2/

En él Alberto trata de distinguir los principios democráticos de su origen cristiano. Pero, ¿de verdad podríamos hacerlo? Se trata de algo más que deseable aunque creo que imposible en nuestro presente. Esta declaración no es en ningún momento pre-juiciosa, sino que creo firmemente que en lo público no tiene que haber ningún tipo de creencia privada (sea de la índole que sea). Ni más ni menos.

Según el cristianismo todos somos iguales en tanto criaturas de Dios, hechos a su imagen y semejanza. Esta creencia se seculariza y da como origen a los principios democráticos que rigen nuestra sociedad.

En España va a ser muy complicado distinguir dichos principios porque sino queda injustificada la uniformidad que promulga la democracia. Unos acudirán al concepto dignidad y dirán -¡Somo iguales en tanto portadores de una misma dignidad!-, o, -¡Todo hombre tiene que tener las mismas posibilidades para desarrollarse!, o bien, -¡Todos somos iguales en tanto que libres!-… Pero ante la destructora pregunta -¿por qué?- a todos les temblará el labio y no podrán más que acudir a Dios. Queda mucho trabajo para aquellos que se consideren democráticos. Trabajad duro muchachos.