Yo, yo, yo… nosotros


Autobiografía de Marilyn Monroe,
Lengua de trapo, 2005

Ruego un momento de atención para una reflexión de Rafa Reig:

«Dicen que la vida discurre en zigzag y que cada paso que damos va causando muertes. Al final de cada vida queda un ejército de cadáveres, todos vagamente parecidos a nosotros: cada uno de ellos es alguien que hubiéramos llegado a ser y no fuimos. Cada vida cumplida nos cuesta una matanza, una verdadera carnicería de otras vidas posibles para nosotros mismos. Para lograr una vida, una sola vida, tiene que morir toda una humanidad. Porque cada uno de nosotros hubiéramos podido ser la humanidad entera, todos y cada uno de los hombres y mujeres. Por eso llevamos sus cadáveres a la espalda, vamos dejando un rastro de sangre a nuestro paso, cargamos con ellos para siempre.»

Se trata de un párrafo de su Autobiografía de Marilyn Monroe (Lengua de trapo, 2005) que me ha fascinado por su carácter existencialista en el que se destaca la importancia tanto de la libertad de construirnos como la responsabilidad para con nosotros de estas elecciones.

De acuerdo, pero falta algo: los demás. Con cada paso que damos, con cada ladrillo que ponemos de nuestra vida, ¿no influimos en la de los demás? Quiero decir, al matar un posible yo, ¿no estamos matando un posible tú? Y es que a veces las cosas no son tan sencillas como nos parecen cuando solo miramos con nuestros ojos.

El existencialismo


¿No creeís que nuestro estado natural es el del extrañamiento en la náusea? ¿De verdad pensáis que nuestra esencia es previa a nuestra existencia? ¿O creeís como yo, que cada hombre es escultor de su ser de modo que en su existencia le va su esencia? Sed valientes y haced de vuestras vidas una aventura, única e irrepetible. Sed genios de la existencia y haced de cada instante de vuestros días una obra de arte.

¿Qué aprendió el Autodidacto?


“Mis amigos son todos los hombres. Cuando voy a la oficina, por la mañana, delante, detrás de mí hay hombres que van a su trabajo. Los veo, si me atreviera les sonreiría, pienso que soy socialista, que todos ellos son el objeto de mi vida, de mis esfuerzos, y que todavía no lo saben. Es una fiesta para mí, señor”

Jean-Paul Sartre, “La náusea”

Una aventura es…


“El sentimiento de la aventura sería, simplemente, el de la irreversibilidad del tiempo. Pero ¿por qué no lo tenemos siempre? ¿Acaso no será siempre irreversible el tiempo? Hay momentos en que uno tiene la impresión de que puede hacer lo que quiere, adelantarse o retroceder, que esto no tiene importancia; y otros en que se diría que las mallas se han apretado, y en esos casos se trata de no errar el golpe, porque sería imposible empezar de nuevo.”

Jean-Paul Sartre, “La náusea”

La náusea en mis manos


“Los objetos no deberían tocar, puesto que no viven. Uno los usa, los pone en su sitio, vive entre ellos; son útiles, nada más. Y a mí me tocan;  es insoportable. Tengo miedo de entrar en contato con ellos como si fueran animales vivos. 

Ahora veo; recuerdo mejor lo que sentí el otro día, a la orilla del mar cuando tenía el guijarro. Era una especie de repugnancia dulzona. ¡Qué desagradable era! Y procedía del guijarro, estoy seguro; pasaba del guijarro a mis manos. Sí, es eso; una especie de náusea en las manos.”

Jean-Paul Sartre. “La náusea”

¿Soledad…?


“Tal vez sea imposible comprender el propio rostro. ¿O acaso es porque soy un hombre solo? Los que viven en sociedad han aprendido a mirarse en los espejos, tal como los ven sus amigos. Yo no tengo amigos; ¿por eso es mi carne tan desnuda? Sí, es como la naturaleza sin los hombres”

Jean-Paul Sartre, “La náusea”