La identidad europea


“Formulemos la pregunta: ¿cómo se caracteriza la figura espiritual de Europa? O sea, Europa no en un sentido geográfico, no desde el punto de vista de los mapas, como si fuera posible delimitar el conjunto de los hombres que coexisten aquí territorialmente como humanidad europea… Es manifiesto que bajo el rótulo de Europa lo que está en juego es la unidad de una vida espiritual, de un hacer y de un crear: con todos los objetivos, intereses, preocupaciones y esfuerzos, con las configuraciones teleológicas, con las instituciones y organizaciones. Los hombres individuales actúan aquí en sociedades diversas de niveles diferentes, en familias, en tribus, en naciones, todas ellas interiormente unidas espiritualemente. Y, como decía, en la unidad de una gran figura espiritual. Tiene, pues, que allegarse a las personas, a las asociaciones de personas y a todos sus rendimientos culturales, un carácter omnivinculador”.

Edmund Husserl, “La crisis de la humanidad europea y la filosofía”.