Yo, yo, yo… nosotros


Autobiografía de Marilyn Monroe,
Lengua de trapo, 2005

Ruego un momento de atención para una reflexión de Rafa Reig:

«Dicen que la vida discurre en zigzag y que cada paso que damos va causando muertes. Al final de cada vida queda un ejército de cadáveres, todos vagamente parecidos a nosotros: cada uno de ellos es alguien que hubiéramos llegado a ser y no fuimos. Cada vida cumplida nos cuesta una matanza, una verdadera carnicería de otras vidas posibles para nosotros mismos. Para lograr una vida, una sola vida, tiene que morir toda una humanidad. Porque cada uno de nosotros hubiéramos podido ser la humanidad entera, todos y cada uno de los hombres y mujeres. Por eso llevamos sus cadáveres a la espalda, vamos dejando un rastro de sangre a nuestro paso, cargamos con ellos para siempre.»

Se trata de un párrafo de su Autobiografía de Marilyn Monroe (Lengua de trapo, 2005) que me ha fascinado por su carácter existencialista en el que se destaca la importancia tanto de la libertad de construirnos como la responsabilidad para con nosotros de estas elecciones.

De acuerdo, pero falta algo: los demás. Con cada paso que damos, con cada ladrillo que ponemos de nuestra vida, ¿no influimos en la de los demás? Quiero decir, al matar un posible yo, ¿no estamos matando un posible tú? Y es que a veces las cosas no son tan sencillas como nos parecen cuando solo miramos con nuestros ojos.